Vivimos en un mundo que cada vez está más preocupado por esas temidas palabras: cambio climático. La escasez de recursos hace que las alternativas que se intenten generar sean más y más variadas. Aquí es donde entra un nuevo concepto: la bioelectricidad.
La bioelectrogénesis: ¿Cómo funciona?
La bioelectricidad es un proceso natural capaz de convertir la actividad biológica de esos microorganismos en pura energía. Es un claro enfoque que ha ganado mucha atención en universidades como la prestigiosa Universidad Nacional de Colombia. Todo ello se usa gracias a un proceso, la bioelectrogénesis.
La bioelectrogénesis es el proceso central de la tecnología.
En el caso de este proyecto, los estudiantes han usado bacilos grampositivos, que son bacterias anaeróbicas capaces de vivir sin oxígeno para descomponer materia orgánica, como puede ser una simple naranja, en energía. El primer frasco está diseñado para mantener condiciones sin ningún tipo de oxígeno, donde las bacterias generan electrones al descomponer los materiales orgánicos.
El flujo de estos electrones es lo que genera precisamente esa electricidad. Los electrones que fluyen del ánodo al cátodo, a través de un circuito conductor, producen una corriente eléctrica. En este caso, los estudiantes de esta universidad usaron cables de cobre para completar el circuito, generando una corriente de 0,1 a 0,3 milivoltios, que aunque es aún baja para encender un bombillo, es un paso importante hacia la mejora de la eficiencia del proceso.
El desafío de la bioelectricidad
Aunque los primeros resultados han sido, cuanto menos, prometedores, la eficiencia de esa tecnología sigue siendo muy limitada. La corriente que se genera hoy por hoy no es suficiente para aplicaciones prácticas, como el simple hecho de iluminar una lámpara. Sin embargo, los investigadores continúan trabajando para mejorar los sistemas, buscando incrementar esa potencia y optimizando el proceso para que sea más viable y también más eficiente.
Y hay otro desafío, un desafío “extra” en la transferencia de electricidad bacteriana, que es la dificultad para extraer los electrones generados por las propias bacterias. Esto se debe a la pared celular gruesa que tienen las bacterias. Algo que impide una transferencia eficiente de electrones al electrodo receptor. Para poder superar este tipo de obstáculo, los investigadores han desarrollado un polímero redox artificial capaz de penetrar en la pared celular de las bacterias, que extrae esos electrones y facilita que la magia… se haga.
Ventajas ambientales y sociales a tener en cuenta
Una de las principales ventajas que tiene el proceso es su bajo impacto ambiental. Y es que, al ser una fuente de energía que no depende de combustibles fósiles, como puede ser el carbón, la bioelectricidad ayuda a reducir la emisión de gases tóxicos y contribuye a un mundo más limpio. Además, el gran hecho de no generar elementos tóxicos, como pueden ser otros métodos de generación de energía, puede mejorar la calidad del aire y también del agua, reduciendo enfermedades relacionadas con la propia contaminación.
Y hay más, desde el punto de vista social y también económico, el proceso puede tener un gran impacto. El hecho de poder generar energía a partir de microrganismo en el entorno puede hacer que el acceso a la electricidad en comunidades remotas sea posible, mejorando por ello la calidad de vida de todas estas personas.
Esto no solo mejoraría las condiciones de vida de estas comunidades, sino que también podría reducir los costos de energía hasta en un 100%, lo que representa un avance significativo para áreas con pocos recursos.
Aunque todavía en sus primeras etapas, esta tecnología tiene mucho potencial. Potencial para revolucionar la forma en que generamos electricidad, dando así una alternativa ecológica y accesible para comunidades en todo el mundo. Algo que, sin duda, estamos deseando ver en primera persona.