Hay muchas áreas de la psicología y unas son más conocidas que otras. La psicología ambiental es una de esas áreas que no lo es tanto. Está centrada en cómo los entornos afectan a nivel mental y emocional.
Y es que, cada vez son más los estudios que hay que nos dicen cómo el entorno en el que vivimos tiene un impacto en la salud mental.
Los espacios verdes, en concreto como parques o jardines, son clave a la hora de mejorar nuestra calidad de vida. Hoy, en un mundo cada vez más urbanizado, la conexión con la naturaleza es más vital y valiosa que nunca.
El impacto de los espacios verdes en la salud mental
Depresión, ansiedad y estrés, esos grandes conocidos de la era moderna. Esos que tanto daño están haciendo. Se estima de hecho que no solo son comunes, sino que cada vez hay más. En este ámbito, los espacios verdes dan un recurso para prevenirlos y tratarlos, jugando un papel básico en la reducción del estrés, la mejora del estado de ánimo y el poder concentrarse más.
¿Cómo influye la psicología ambiental en los niños?
No, la psicología ambiental no solo ayuda a los adultos, también a los niños. En los últimos años, estamos viendo cómo cada vez estos pequeños corren menos, están más encerrados en casa con móviles o tablets.
Hoy se sabe el impacto que esto tiene. Por esto, los niños que viven en zonas rurales, juegan más, a los que más sol les da, tienen un mejor desarrollo físico y mental que los que viven en ciudades.
El contacto con la naturaleza no solo les permite explorar el entorno, sino que también fomenta la creatividad y el desarrollo de habilidades motoras. Estudios han demostrado que la exposición al espacio verde está asociada con una disminución de los problemas de hiperactividad y falta de atención en los niños.
Beneficios para las personas adultas
Exponerse a espacios verdes es también algo muy positivo para nosotros los adultos, en especial, adultos mayores. A medida que envejecemos, el tiempo al aire libre se ve mermado por la jubilación o simplemente, porque moverse no es tan fácil. Sin embargo, los espacios verdes en el vecindario pueden ser una buena oportunidad para andar y expandirse, mejorando con ello su salud mental también.
En un estudio realizado en mujeres mayores, se observó que aquellas que vivían cerca de áreas verdes tenían un 13% menos de riesgo de depresión en comparación con las que vivían en entornos urbanos sin zonas verdes. Ahora quizás entendemos mejor cómo nuestros abuelos eran más felices, teniendo menos.
La psicología ambiental y su aplicación en la actualidad
La psicología ambiental no solo se limita a la naturaleza, también abarca el grave impacto de los espacios del interior y el diseño en la salud mental. La calidad del entorno en el que vivimos, desde la luz y la ventilación de nuestras viviendas hasta el diseño de los vecindarios, puede influir en nuestro bienestar emocional. Los entornos urbanos que no promueven la interacción social o que están marcados por altos niveles de ruido y contaminación pueden contribuir a problemas como el estrés crónico y la sensación de aislamiento.
Caminar por parques, bosques, zonas verdes. Tener contacto directo con la tierra, ha demostrado tener efectos terapéuticos comprobados. Además, el rediseño de los espacios interiores de nuestros hogares, oficinas o escuelas puede hacer que estos ambientes sean más acogedores y relajantes.
Y es que al final, somos seres naturales y por mucho que a veces nos empeñemos en huir de esa parte animal que somos, el mundo, el destino o lo que quiera que sea, nos llama una y otra vez y nos dice algo que siempre hemos sabido: la fusión con la naturaleza, lo que somos, es clave para el bienestar.