Hay una cifra que resulta doblemente alarmante: ¡casi el 30% de los alimentos se desperdicia antes de ser consumidos! Es una situación preocupante, ya que no solo representa un problema de orden económico, sino también medioambiental. Disminuir dicha pérdida es clave, por lo que en este artículo te daremos a conocer algunas estrategias para reducir el desperdicio alimentario en el hogar.
Estrategias para reducir el desperdicio alimentario en el hogar
Debes pensar en la gestión de tus alimentos como una práctica esencial para contribuir a la sostenibilidad y optimizar los recursos. Para ello, puedes asumir el siguiente conjunto de estrategias.
1.- Planifica tus compras
El primer paso para evitar el desperdicio es que hagas una adecuada planificación de tus comidas: dedicar unos minutos a pensar qué vamos a comer durante la semana puede marcar la diferencia. Haz una lista de la compra detallada de tus alimentos, acorde a la planificación anterior, y cíñete a ella. Y revisa tu nevera y despensa antes de ir al supermercado; así, evitarás comprar alimentos que ya tienes.
En particular, ten mucho cuidado con la tentación de las ofertas. Si te dejas llevar y compras más de lo que necesitas, probablemente parte de la comida acabará en la basura.
2.- Realiza un almacenamiento adecuado
Muchos alimentos se estropean antes de tiempo por causa de un almacenamiento inapropiado, así que infórmate sobre cómo conservar cada uno de ellos. Por ejemplo, las frutas y verduras se conservan mejor en el frigorífico, pero algunas, como los plátanos o los tomates, es mejor dejarlas a temperatura ambiente.
En la nevera o despensa, coloca los alimentos más antiguos en la parte delantera y así los consumirás primero. Y procura que las frutas y verduras, al momento de almacenarse, tengan su superficie seca, ya que la humedad favorece el desarrollo de manchas de moho.
3.- Saca provecho de las sobras
Con un poco de imaginación o la búsqueda de recetas en internet, puedes transformar las sobras en deliciosos platos. Recuerda, en época de los abuelos era ínfima la comida que se desperdiciaba, ya que todo exceso se reciclaba. Por ejemplo, con las verduras sobrantes puedes hacer una crema, y con el pan duro, unas torrijas.
Una estrategia para reducir el desperdicio alimentario en el hogar en tiempos modernos es congelar las sobras que no vayas a consumir en los próximos días. Así, las tendrás listas para cuando las requieras.
4.- Diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente
A menudo, confundir la fecha de caducidad con la de consumo preferente puede llevar a tirar alimentos que aún están en buen estado.
La fecha de caducidad indica el momento a partir del cual un alimento puede suponer un riesgo para la salud. Después de esta fecha, el alimento puede deteriorarse rápidamente, debido al crecimiento de bacterias u otros microorganismos dañinos. Suele presentarse en productos frescos como las carnes, mariscos, pescados y lácteos.
Por otro lado, la fecha de consumo preferente indica el momento a partir del cual el alimento puede perder algunas de sus propiedades, pero sigue siendo seguro para el consumo. Es decir, después de esta fecha el alimento puede perder algunas de sus características organolépticas, como sabor, aroma, textura o color, pero no necesariamente representa un riesgo para la salud.
Luego, en el caso de alimentos con fecha de consumo preferente, puedes confiar en tus sentidos. Así, cuando un alimento tiene mal aspecto u olor, aunque esté dentro de la fecha de consumo preferente, es mejor no consumirlo. Igualmente, si algunos días después de dicha fecha aún resultan adecuados a tus sentidos, puedes consumirlos.
5.- Educa a los demás
Reducir el desperdicio alimentario en el hogar de forma sostenible no será posible si no involucras a las generaciones actuales y futuras. Educa a tus hijos sobre la importancia de no desperdiciar alimentos y comparte estos consejos con tus amigos y familiares.
En conclusión, reducir el desperdicio alimentario en el hogar es posible. Con pequeños cambios en nuestros hábitos, podemos marcar una gran diferencia. ¡Anímate a poner en práctica estas estrategias y contribuye a un futuro más sostenible!
Imagen propia.