Todos conocemos bien que el agua es un bien cada día más preciado. La falta de acceso al agua potable, de hecho, es uno de los mayores desafíos que hay en este siglo, sobre todo en regiones más áridas. Hay muchos sitios donde esa escasez afecta a miles y miles de personas, lo que genera no solo problemas de bienestar, sino lo peor, problemas de salud.
Tradicionalmente, los métodos para producir agua potable, como puede ser la destilación o la osmosis inversa, son caras y requieren mucha cantidad de energía. Esto hace que sea prácticamente inaccesible para miles de sitios en el mundo.
La cosecha de rocío, un método ecológico y sostenible.
La cosecha de rocío es un sistema que usa las condiciones climáticas para poder recolectar esa agua potable. Este proceso se basa en la condensación del vapor, un fenómeno que ocurre cuando el aire se enfría durante la noche y alcanza ese punto de rocío.
Cuando esto pasa, el vapor se condensa en forma de gotas, las mismas pueden recolectarse y usarse para el consumo. Se trata de una tecnología pasiva que no requiere muchas de energía.
Según el investigador Minghao Dong en la Universidad de Sureste de Nanjing, China, la cosecha de rocío tiene un potencial de convertirse en la salvación para miles de comunidades con climas secos o áridos. Han hecho varios estudios para entender mejor el rendimiento de estos recolectores pasivos de rocío, y así han conseguido mejorar su eficiencia en un diseño realmente innovador, donde el conservador, la superficie donde se recoge el rocío, se adapta a cada longitud de honda de radiación.
¿Cómo funciona el sistema de cosecha de rocío?
Se trata de un recolector pasivo. Un recolector consiste en una especie de condensador, que es una lámina delgada de material capaz de irradiar calor hacia el cielo nocturno. Cuando se hace la temperatura baja, esto hace que se enfríe el aire cercano de la superficie.
Si la temperatura del aire llega a alcanzar ese punto de rocío, el vapor de agua presente en él se va a condensar y se va a poder recoger. Los sistemas convencionales para conseguir recolectar el rocío usaban condensadores de cuerpo negro que, aunque sí era funcional, no aprovechaban al máximo las características que nos daba la naturaleza o la atmósfera en este caso. Sin embargo, el equipo científico ha desarrollado un tipo de condensador llamado emisor selectivo, que está diseñado para emitir energía en longitudes de ondas mucho más transparentes.
¿Qué se consigue con este cambio? Pues el simple cambio en el diseño ha hecho que la cantidad de agua recolectada pueda ser mayor. Por ejemplo, en un clima con una temperatura de unos 20 grados y una humedad de unos 40, el condensador no podía recolectar agua, pero ahora puede recoger hasta 13 gramos de agua por metro cuadrado cada hora.
El mayor desafío de la cosecha de rocío radica precisamente en la cantidad de agua que se puede recolectar, sobre todo en áreas con muy baja humedad. Sin embargo, los avances están ahí. Los avances en los diseños de los condensadores y el propio uso del material más eficiente están mejorando cada día para que más pronto que tarde se pueda recolectar más cantidad de agua. Por ejemplo, si se implementan materiales como el aluminio, plásticos especiales, se mejora la cantidad de agua recolectada en condiciones muy áridas.
La tecnología de la cosecha de rocío sigue en pleno desarrollo, pero ya existen muchos ejemplos de aplicaciones que han tenido éxito. Por ejemplo, en la región de Kutch, India, se han instalado sistemas de recolección de rocío que permite a las comunidades más necesitadas hasta 200 litros de agua por noche durante las temporadas de rocío, algo que vale mucho para una zona donde el agua es el mayor que existe.