En lo alto de los Pirineos franceses, la torre solar Themis lleva décadas mirando al sol. Construida en los años ochenta como pionera de la energía solar concentrada, acaba de ser transformada desde sus cimientos para albergar algo que no existía cuando se levantó.
El proyecto europeo Powder2Power ha alcanzado la fase de puesta en marcha de su prototipo a escala de megavatio: un sistema que abandona los aceites y las sales fundidas tradicionales para calentar partículas sólidas fluidizadas hasta 750 °C y convertirlas en el núcleo de una nueva generación de energía solar.
Una torre histórica reconvertida en laboratorio del futuro
La torre Themis, situada en Targasonne, no solo ha cambiado de aspecto: ha cambiado de propósito. Durante los últimos dos años, el consorcio Powder2Power transformó por completo la infraestructura heredada del proyecto anterior Next-CSP para convertirla en una plataforma de demostración a medida. Cada componente fue desmontado, trasladado, modernizado y vuelto a ensamblar con un objetivo concreto: validar una tecnología que aún no tiene precedentes a esta escala.
Una de las operaciones más exigentes consistió en desplazar aproximadamente 50 toneladas de equipos del bloque de potencia —el tanque de almacenamiento caliente, el intercambiador de calor, la turbina y las tuberías asociadas— desde lo alto de la torre hasta el nivel del suelo. Hubo que retirar unas 12 toneladas de partículas, renovar la losa de hormigón en la base y construir nuevas estructuras de soporte. No fue una reforma: fue una reinvención física del espacio.
Con todo ello, el proyecto ha pasado del diseño de ingeniería a la validación operativa real. La torre ya no es solo un símbolo del pasado solar de Europa. Es un laboratorio activo.
Partículas en lugar de aceite: la apuesta tecnológica central
El corazón del proyecto es un cambio de paradigma en cómo se almacena y transfiere el calor. En lugar de aceites térmicos o sales fundidas, Powder2Power utiliza partículas sólidas fluidizadas que se calientan hasta 750 °C. Esa diferencia de temperatura no es un detalle menor: permite una generación eléctrica más eficiente y abre la puerta a aplicaciones industriales que requieren calor de alta intensidad, un segmento difícil de descarbonizar con otras tecnologías.
Para reducir riesgos técnicos antes de completar el bucle completo, el consorcio instaló un pequeño bucle de partículas en lo alto de la torre. Este sistema compacto permite probar el receptor solar mejorado, ganar experiencia con el manejo de partículas y recoger datos en condiciones representativas. Los primeros ensayos del receptor ya se han llevado a cabo, tanto con radiación solar directa como sin ella, y los resultados servirán de base para las próximas campañas experimentales a mayor escala.
Instrumentación de precisión y control asistido por inteligencia artificial
Operar un receptor de partículas a alta temperatura exige un control muy preciso. Para lograrlo, el equipo instaló 40 caudalímetros de masa controlados individualmente, uno por cada tubo del receptor, con el fin de regular la inyección de aire secundario y mantener un flujo de partículas uniforme. Sin esa homogeneidad, la distribución de temperatura se vuelve impredecible.
Las mejoras van más allá del hardware. El sistema incorpora un nuevo software de adquisición y automatización, diagramas de tuberías e instrumentación actualizados, y un sistema de medición del flujo solar capaz de reconstruir mapas detallados de la radiación que llega al receptor. Todo ello ha sido validado durante los primeros ensayos operativos.
El consorcio también está desarrollando estrategias de control basadas en aprendizaje por refuerzo profundo para optimizar el funcionamiento del receptor en tiempo real. El pequeño bucle instalado en la torre está proporcionando datos clave para entrenar y ajustar estos modelos.
El reto de mover 16 toneladas de partículas por hora a 90 metros de altura
Uno de los desafíos de ingeniería más singulares del proyecto es el transporte de las partículas. El sistema debe elevar hasta 16 toneladas de partículas frías por hora desde el bloque de potencia en el suelo hasta el receptor solar, situado a 90 metros de altura. Desarrollado conjuntamente por KU Leuven, EPPT y PROMES-CNRS, este sistema de transporte neumático es uno de los elementos más distintivos del concepto Powder2Power.
Según un estudio reciente de Deng et al. (2026), el sistema consume significativamente menos energía que los elevadores de cangilones convencionales, con alta fiabilidad y bajas pérdidas de calor. Esa eficiencia resulta determinante para que el balance energético global del prototipo sea competitivo.
A esto se suma un calentador eléctrico industrial de 250 kW, desarrollado por KTH e SEICO, que se integrará en el tanque de almacenamiento para elevar la temperatura de las partículas hasta 750 °C. La combinación de energía solar concentrada y electricidad renovable permitirá una operación híbrida y continua, incluso cuando el sol no brilla con suficiente intensidad.
De la construcción a la puesta en marcha: lo que viene a continuación
Powder2Power entra ahora en su fase de integración final. Los próximos pasos incluyen la instalación definitiva del sistema de transporte de partículas, la integración del calentador eléctrico y la preparación para las primeras campañas experimentales a gran escala: el momento en que los componentes dejan de probarse por separado y empiezan a funcionar como un sistema completo.
Los resultados podrían tener un alcance mucho mayor que el propio proyecto. Si el prototipo demuestra que las partículas fluidizadas pueden operar de forma fiable a esta escala, se abriría el camino hacia plantas comerciales que combinen generación solar, almacenamiento térmico y calor industrial en un único sistema flexible.
Europa lleva décadas buscando una versión madura y escalable de la energía solar concentrada. Powder2Power no promete haberla encontrado todavía, pero sí está construyendo, pieza a pieza, la evidencia que podría confirmar que ese camino existe.
