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SpaceX abandona su hoja de ruta de satélites de comunicaciones para apostar todo al negocio de la inteligencia artificial en órbita

by David Pérez
14 de junio de 2026
in Tecnología
Constelación de satélites de comunicaciones SpaceX en órbita baja junto a una estación orbital de inteligencia artificial

Una nueva estructura orbital modular, símbolo del giro de SpaceX hacia la inteligencia artificial en órbita, eclipsa a los satélites de comunicaciones tradicionales sobre la curvatura terrestre.

Durante años, SpaceX construyó su reputación sobre una promesa concreta: abaratar el acceso al espacio y conectar el planeta mediante satélites. Esa hoja de ruta parecía inamovible.

Ahora, la compañía de Elon Musk está captando entre 75.000 y 85.000 millones de dólares a través de una salida a bolsa y reorientando miles de millones en capacidad de lanzamiento hacia un objetivo que, hasta hace poco, no figuraba en ningún plan público. La escala del giro sugiere que SpaceX no está ajustando su estrategia: la está rehaciendo desde los cimientos.

El giro que nadie esperaba: de internet satelital a centros de datos en órbita

Durante años, el plan era claro: saturar la órbita baja con satélites V3 para ofrecer internet a todo el planeta. SpaceX tenía previsto lanzar entre 5.000 y 8.000 de estos satélites en 2027, y otros 20.000 en 2028. Ambicioso, sí, pero comprensible.

Lo que alteró el cálculo fue la confirmación de que los centros de datos de inteligencia artificial en el espacio son viables y, además, más fáciles de construir de lo que se anticipaba. Ese dato cambió las prioridades de forma inmediata.

SpaceX ralentizó deliberadamente el despliegue de satélites de comunicaciones V3 para redirigir recursos humanos, técnicos y financieros hacia la infraestructura de IA en órbita. Los fondos captados en la salida a bolsa —entre 75.000 y 85.000 millones de dólares— financiarán nuevas torres de lanzamiento, instalaciones ampliadas y fábricas de satélites con mayor capacidad productiva.

Starlink no desaparece: por qué 2.000 satélites V3 pueden ser suficientes por ahora

El negocio de comunicaciones no se abandona. Se optimiza. Con solo 2.000 satélites V3 adicionales para internet de alta velocidad y otros 2.000 para cobertura directa a móvil, SpaceX podría alcanzar una capacidad de 200 millones de clientes a nivel global.

Dos factores refuerzan esa eficiencia. La compra de espectro de banda media a Echostar mejora tanto la conectividad directa a teléfonos como el servicio de internet de alta velocidad. La FCC, por su parte, autorizó un aumento en la densidad de flujo de potencia, lo que permite dar mejor servicio a más usuarios sin necesidad de ampliar masivamente la constelación.

El resultado proyectado es significativo. Los ingresos de Starlink en internet de alta velocidad podrían situarse entre 90.000 y 120.000 millones de dólares anuales, con capacidad instalada suficiente para sostener ese crecimiento sin requerir el despliegue original de decenas de miles de satélites adicionales.

La apuesta por la IA: cifras que redefinen la escala del negocio espacial

Aquí es donde la estrategia adquiere otra dimensión. Un gigavatio de centros de datos de IA en satélites V1 podría generar unos 75.000 millones de dólares anuales alquilando capacidad de computación a terceros. Ya es una cifra considerable.

Pero si SpaceX comercializa sus propios servicios de IA —como Grok Code o Cursor— ese mismo gigavatio podría rentar más de 400.000 millones de dólares al año. La diferencia entre ambos escenarios no es marginal: es un factor de cinco.

Los chips Rubin de nueva generación amplían aún más ese potencial. Ofrecen diez veces más capacidad de inferencia que los B200, multiplicando el valor de cada instalación sin aumentar proporcionalmente el coste de despliegue.

Desplegar entre 4 y 10 gigavatios anuales de centros de datos en órbita representaría entre el 50 % y el 80 % de toda la capacidad mundial de IA en centros de datos. Que una sola empresa privada llegue a controlar esa proporción del cómputo global de inteligencia artificial no tiene precedentes históricos.

Los nuevos terminales V5 y el contrato Golden Dome: dos palancas adicionales

El hardware también evoluciona. Los nuevos terminales Starlink V5 son más delgados, incorporan router integrado y pueden alcanzar velocidades de varios gigabits por segundo con latencias de 20 milisegundos; su precisión de localización supera a la del GPS convencional.

El dato más relevante desde el punto de vista comercial es el coste. El precio de fabricación por unidad podría situarse por debajo de los 50 dólares, una cifra que abre un mercado potencial de cientos de millones de terminales en todo el mundo.

A esto se suma el programa Golden Dome. SpaceX obtuvo contratos por valor de 6.400 millones de dólares, incluyendo 2.290 millones para una red militar de comunicaciones en órbita baja. Si la compañía captura el 40 % de los costes de adquisición vinculados al programa, los ingresos a largo plazo podrían superar los 240.000 millones de dólares.

¿Puede SpaceX convertirse en la mayor empresa tecnológica del mundo desde el espacio?

La combinación de ingresos por IA, comunicaciones y defensa sitúa a SpaceX ante un horizonte de ingresos potencialmente superior al billón de dólares anual. Hace cinco años, esa cifra habría quedado fuera de cualquier proyección razonable.

El éxito, sin embargo, depende de factores técnicos aún no demostrados a escala: la gestión térmica de los satélites de IA, la cadencia de lanzamiento sostenida y la competitividad real de sus propios modelos frente a los líderes actuales del sector.

Tampoco es menor la dimensión regulatoria. Concentrar infraestructura crítica de comunicaciones, defensa e IA en una sola empresa privada plantea preguntas geopolíticas que los gobiernos aún no han respondido con claridad.

El calendario marca los próximos hitos. Los primeros prototipos operativos del sistema militar están previstos para finales de 2027, y la expansión de centros de datos de IA en órbita comenzaría en paralelo. Lo que ocurra en esa ventana de dos años determinará si este giro estratégico representa el mayor salto de SpaceX o su apuesta más arriesgada.

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