Nueve minutos. Eso fue todo lo que tuvo Nico Williams en el debut de España ante Cabo Verde: entró en el 87′, sin tiempo para casi nada, después de semanas apartado del fútbol por una lesión muscular en los isquiotibiales. Poco para un jugador acostumbrado a decidir partidos, pero suficiente para empezar a medir cómo responde el cuerpo.
Ahora, con el Mundial ya en marcha, Williams gestiona cada jornada su vuelta al ritmo competitivo entre el impulso de entrenar «a full» y los médicos que le frenan con ecografías. El partido ante Uruguay aparece en el horizonte como la gran prueba.
La lesión que lo cambió todo
Todo comenzó el 10 de mayo en San Mamés. Nico Williams abandonó el campo pasada la media hora del encuentro ante el Valencia, sustituido por su hermano Iñaki. Al día siguiente, el Athletic confirmó el diagnóstico: lesión moderada en la musculatura isquiosural de la pierna izquierda.
Las consecuencias llegaron de inmediato. Nico se perdió los tres últimos partidos de Liga: ante el Espanyol en Cornellà, frente al Celta en Bilbao —el que truncó las escasas opciones europeas del club— y el del Santiago Bernabéu ante el Real Madrid. Pese a todo, Luis de la Fuente no dudó e incluyó a Nico en la lista de 26 para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Una apuesta clara por su potencial, aunque su estado físico seguía siendo una incógnita.
Minutos contados en la concentración
La recuperación continuó durante la concentración de la selección. Nico tampoco pudo participar en los amistosos de preparación —ni ante Irak en Riaroz ni ante Perú en Puebla— porque el cuerpo aún no ofrecía señales definitivas de estar listo.
Su debut en el torneo llegó ante Cabo Verde, en el minuto 87, en lugar de Rodri. Solo nueve minutos en el campo, descuento incluido. Tiempo insuficiente para demostrar nada, pero suficiente para empezar a calibrar la respuesta de la pierna.
El siguiente paso fue más significativo: ante Arabia Saudí, en Atlanta, De la Fuente le dio entrada en el minuto 61 en sustitución de Alex Baena. En total, 37 minutos sobre el césped. El marcador ya reflejaba un 4-0 cuando Nico saltó al campo, tras los goles de Lamine Yamal, el doblete de Mikel Oyarzabal y el tanto en propia puerta de Al-Tambakti, lo que le permitió acumular carga de trabajo sin riesgos innecesarios.
El cuerpo manda: ecografías diarias y paciencia forzada
Nico reconoce que su instinto le pide más. «Yo quiero entrenar todo a full, pero me tienen que parar», admitió en una entrevista en la Cadena Ser. La juventud y la confianza en uno mismo pueden jugar malas pasadas cuando se gestiona una lesión muscular.
Los médicos de la selección no bajan la guardia: revisan la evolución de la lesión mediante ecografía cada día, un seguimiento constante que marca el ritmo de la recuperación. No hay atajos mientras el músculo todavía está consolidando. «Somos jóvenes y nos vemos capacitados para entrenar, pero luego puede pasar alguna desgracia», advirtió el propio jugador. Una frase que revela madurez, pero también la tensión entre lo que el cuerpo pide y lo que la cabeza sabe.
Hay otro factor que complica su puesta a punto. Recuperar el ritmo real de un partido de alto nivel no es automático tras semanas sin competir. «Esa frescura después de estar tanto tiempo sin jugar es difícil», reconoció Nico.
El objetivo: Uruguay y el primer once titular
Nico tiene una fecha marcada: el partido ante Uruguay, en la madrugada del viernes al sábado a las 02.00 horas, esta vez en Guadalajara, México. Tras dos encuentros en Atlanta, el escenario cambia y también las expectativas sobre su participación.
«Para el partido frente a Uruguay creo que voy a estar bien», aseguró. Podría ser su primera titularidad en el torneo, aunque De la Fuente tendrá que valorar si apuesta por él de inicio o mantiene el once que funcionó ante Arabia Saudí, con Alex Baena por la izquierda y Dani Olmo de enganche.
España llega al partido con margen. Un empate podría bastar para terminar primera de grupo y evitar un cruce con Argentina en dieciseisavos, el objetivo que el equipo se marcó antes de comenzar el torneo. Más allá de Uruguay, Nico tiene la vista puesta en el 2 de julio, fecha de los octavos de final. Para entonces confía en estar al cien por cien y, si el cuerpo responde como espera, la selección podría recuperar a su versión más desequilibrante justo cuando el torneo empieza a jugarse de verdad.
