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Lamine Yamal llegó al Mundial con calma, un gol y una madurez que nadie esperaba de un adolescente de 18 años

by David Pérez
3 de julio de 2026
in Sin categoría
Lamine Yamal camina solo por el túnel del estadio tras el partido del Mundial, con la camiseta roja de la selección española

Lamine Yamal abandona el estadio en calma y en solitario tras su actuación en el Mundial, con tan solo 18 años portando el peso de la grandeza con una madurez asombrosa.

Cuando el autobús de la selección española abandonó el estadio Mercedes-Benz de Atlanta, Lamine Yamal todavía no había llegado. Sus compañeros desfilaron en grupo, alegres y tranquilos tras la goleada. Él fue el último en cruzar la banda habilitada para los jugadores, acompañado únicamente por un miembro de seguridad de la RFEF.

Esa pequeña escena dice mucho de lo que significa tener 18 años y ser una estrella en un Mundial. Sin prisas, sin euforia desbordante. Solo la calma de quien lleva meses esperando este momento.

El último en salir del estadio

Después del partido, los jugadores españoles pasaron un rato con sus familias en una zona reservada del estadio. Cuando llegó la llamada para subir al autobús, todos desfilaron juntos por la banda habilitada: alegres, tranquilos, con la goleada todavía caliente en las piernas.

Lamine fue el último. Solo le acompañaba un miembro de seguridad de la RFEF. Es lo que tiene ser una estrella con 18 años en un Mundial.

Poco después publicó en redes una foto de su gol con dos palabras: «He llegado». No hacía falta más. Primer gol mundialista, lesión superada, promesa cumplida. Sus compañeros habían salido sin que nadie les prestara especial atención, pero él cargaba con algo distinto, y lo llevaba con una naturalidad que sorprendía incluso a quienes le conocen bien.

Dos meses caminando sobre hielo

Todo comenzó el 22 de abril, cuando Lamine se lesionó ante el Celta. Desde ese momento, su presencia en el Mundial quedó en el aire. Los plazos eran ajustados y el margen de error, mínimo.

Los servicios médicos de la RFEF y los del FC Barcelona coordinaron cada paso de la recuperación. Sin prisas, sin atajos. El proceso fue milimétrico, y Lamine cumplió todos los plazos sin precipitarse en ningún momento.

El partido ante Arabia Saudí fue la prueba pactada: jugar media parte, comprobar sensaciones y descansar. «Salir y jugar media parte era el plan, para luego poder descansar», confirmó el propio jugador en Televisión Española. El plan se ejecutó con precisión. Sus sensaciones, según reconoció, fueron inmejorables.

Una madurez que sorprende a los propios compañeros

Lo que más llama la atención no es el gol. Es cómo ha gestionado todo lo que rodeaba al gol.

Con 18 años, Lamine manejó la incertidumbre de perderse potencialmente un Mundial sin que eso se tradujera en impaciencia ni en decisiones apresuradas. Esperó. Confió en el proceso. Se comportó como un veterano que ya ha vivido situaciones similares, aunque en realidad todavía no había debutado en una Copa del Mundo.

Dani Olmo lo explicó con claridad desde la zona mixta: «A Lamine claro que lo cuidamos, pero es que él se cuida solo. Es muy joven pero tiene los pies en el suelo y sabe perfectamente lo que tiene que hacer.» No es un elogio de circunstancias. Es la descripción de alguien que ha observado a su compañero de cerca durante semanas de incertidumbre.

En las entrevistas previas al torneo, Lamine apareció tranquilo y pausado, sin ansiedad visible. Y tras marcar su primer gol mundialista, publicó un vídeo en TikTok que lo decía todo: «Españoles, solo daros un abrazo. Estamos muy felices y nos vemos en el siguiente partido.» Satisfecho, sereno. Sin euforia exagerada.

Lo que dijo el campo: gol, cinco disparos y un técnico convencido

Los números de su media parte ante Arabia Saudí no dejaron lugar a dudas. Un gol y cinco disparos a portería en menos de 45 minutos. Suficiente para convencer a cualquiera.

Mikel Oyarzábal se llevó el MVP, con dos goles y una asistencia en 24 minutos. Bien merecido. Pero la gran noticia del partido era otra: Lamine está de vuelta y compite para ser la referencia del torneo.

Luis de la Fuente fue directo en sala de prensa. «Ha demostrado con su actuación que está preparado para poder jugar la totalidad del próximo partido si así lo consideramos necesario. Ha sido importante comprobarlo y generarle esa seguridad.» El seleccionador ya adelantó su presencia en el decisivo duelo ante Uruguay en Guadalajara.

Un nombre nuevo en el firmamento del torneo

Mbappé había aterrizado. Haaland también. Y Messi, como siempre, ocupaba su lugar en el centro de todo. El Mundial necesitaba más nombres que brillaran pronto, y Lamine acaba de entrar en esa carrera.

Su irrupción es la mejor noticia posible para España en este momento del torneo. Un jugador que llega recuperado, con hambre contenida y con la cabeza fría resulta mucho más valioso que uno que llega ansioso y con el cuerpo al límite.

El primer gol mundialista no es un punto de llegada. Es el punto de partida. Si mantiene este nivel físico y emocional, los próximos partidos de España podrían convertirse en el escenario donde Lamine Yamal dé el paso definitivo hacia ese firmamento que ya empieza a reconocerle como uno de los suyos.

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