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Peak Energy y General Motors apuestan por las baterías de sodio-ion que prometen durar 20 años sin sistema de refrigeración

by David Pérez
25 de julio de 2026
in Energía
Ingeniera revisando baterías de sodio-ion industriales en planta de almacenamiento sin refrigeración

Instalación de baterías de sodio-ion de Peak Energy y GM: tecnología con 20 años de vida útil y diseño térmico pasivo sin refrigeración activa.

Las baterías de sodio-ion llevan años prometiendo revolucionar el almacenamiento de energía en Occidente. Pero más de una docena de empresas occidentales han fracasado en el intento, y China —con CATL a la cabeza— acaba de firmar el mayor pedido de este tipo de baterías de la historia.

En ese contexto, la startup Peak Energy anuncia una fábrica de 71 millones de dólares cerca de Sacramento y un acuerdo con General Motors para llevar esta tecnología a la red eléctrica. Su apuesta diferencial: un sistema sin refrigeración activa que, según la empresa, podría durar 20 años.

Un mercado dominado por China y plagado de fracasos occidentales

El camino hacia las baterías de sodio-ion en Occidente está sembrado de fracasos. El año pasado, las startups estadounidenses Natron Energy y Bedrock Materials cerraron sus operaciones con esta química, engrosando una lista de más de una docena de empresas occidentales que no lograron sobrevivir.

El golpe más contundente llegó en abril, cuando CATL —la mayor empresa de baterías del mundo— anunció un pedido histórico de 60 GWh de celdas de sodio-ion para almacenamiento en red. El mensaje era inequívoco: China podría estar a punto de repetir el patrón que ya ejecutó con el litio-ferrofosfato, dominando tanto la producción de celdas como el procesamiento de materias primas en una química con futuro real.

La apuesta de Peak Energy: sodio-ion sin refrigeración activa

Peak Energy no apuesta por cualquier variante de sodio-ion. Sus celdas utilizan cátodos de pirofosfato de hierro y sodio (NFPP), una química estructuralmente similar al LFP que se consolida como el estándar emergente del sector. No es una elección marginal: CATL también ha optado por NFPP para su química principal.

La ventaja técnica clave es la tolerancia térmica. Las celdas de Peak Energy operan de forma segura a temperaturas casi el doble que las del LFP, que necesita mantenerse cerca de los 25 °C para no degradarse rápidamente. Esa tolerancia permite prescindir de los costosos sistemas de refrigeración con fluidos o piezas móviles como ventiladores y bombas.

El resultado es el sistema GS1.1, con enfriamiento completamente pasivo. Según la empresa, reduce los costes operativos totales en un 20 % frente al LFP a lo largo de su vida útil, con 20 años de funcionamiento, unos 20.000 ciclos y el 80 % de capacidad retenida. Al eliminar la refrigeración activa, desaparecen también las pérdidas de energía parásitas y los puntos de fallo asociados a fugas o mantenimiento.

General Motors pone a prueba las celdas y los resultados sorprenden

GM no se ha limitado a firmar un acuerdo. Está evaluando las celdas de Peak Energy en su Wallace Battery Cell Innovation Center, en Detroit —los mismos laboratorios donde desarrolla su propia química de litio-manganeso—, con formatos de 170 y 190 amperios-hora.

Kurt Kelty, antiguo responsable de baterías en Tesla y actual vicepresidente de baterías en GM, describe los resultados con precisión: las celdas de la competencia «caen en picado» en pruebas a alta temperatura, mientras que las de Peak Energy resisten hasta 55 °C con una degradación mínima. «La celda está ganando a todo lo demás», afirma Kelty.

Los datos respaldan esa valoración. Las baterías muestran una eficiencia de ida y vuelta del 96 %, entre 2 y 3 puntos porcentuales mejor que el LFP. Hoy no pueden competir en precio por celda, pero GM y Peak Energy proyectan que alcanzarán la paridad con el LFP en torno a 2028, cuando el sodio-ion entre en su curva pronunciada de reducción de costes.

Sodio frente a litio: la ventaja de la abundancia y sus límites

El sodio es el sexto elemento más abundante en la Tierra, unas 1.000 veces más que el litio. Los mayores depósitos de trona —su fuente principal— se encuentran en la cuenca del río Green, en Wyoming, y abastecen al país con el 90 % de su carbonato de sodio. A diferencia del litio, cuya extracción genera problemas medioambientales y de derechos humanos en regiones remotas, el sodio se presenta como una alternativa más local y estable en precio.

Eso resulta atractivo en un momento en que la volatilidad del litio preocupa a los grandes operadores de almacenamiento. Aun así, la analista Varnika Agarwal, de Benchmark Mineral Intelligence, advierte que la cadena de suministro sigue siendo un problema de fondo: el procesamiento de materias primas y la producción de celdas continúan dominados por China. Según sus proyecciones, el sodio-ion representará menos del 1 % del almacenamiento desplegado en EE. UU. este año y menos del 4 % en 2030.

Los primeros proyectos reales y el camino hacia 2028

Peak Energy ya tiene contratos concretos. Ha firmado un acuerdo con Jupiter Power por hasta 4,75 GWh y 500 millones de dólares, que incluye un despliegue inicial de 720 MWh en Texas: el mayor anuncio de sodio-ion en EE. UU. hasta la fecha. Junto a RWE Americas, también planea el primer uso de respaldo de sodio-ion en la red MISO, que cubre 15 estados del centro del país y la provincia canadiense de Manitoba.

La fábrica de Sacramento, con capacidad para 4 GWh anuales, está prevista para 2028. Hasta entonces, Peak Energy seguirá comprando celdas a proveedores chinos —lo que ilustra la paradoja del sector: una tecnología con materia prima abundante en EE. UU., pero cuya cadena de producción sigue pasando, por ahora, por China.

Si las celdas de Peak Energy mantienen su rendimiento fuera del laboratorio y la fábrica de Sacramento arranca según lo previsto, 2028 podría marcar el momento en que el sodio-ion deja de ser una promesa recurrente para convertirse en una alternativa real al LFP en el almacenamiento a escala de red. Los primeros proyectos con Jupiter Power y RWE, junto a la evolución de los precios frente al litio, serán los indicadores que habrá que seguir de cerca.

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