Green Home Press
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología
No Result
View All Result
Writy.
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología
No Result
View All Result
Green Home Press
No Result
View All Result
Home Ciencia

Axolotls, peces cebra y ratones comparten los mismos genes de regeneración: lo que eso significa para el futuro de las extremidades humanas

by David Pérez
20 de mayo de 2026
in Ciencia
Axolote mexicano con branquias rosadas y yema de extremidad regenerada en un entorno de laboratorio.

Un axolote mexicano en un laboratorio, simbolizando la conexión entre la biología animal y la medicina humana en la regeneración.

Cada año se producen más de un millón de amputaciones en todo el mundo, y las prótesis siguen siendo la respuesta habitual para quienes pierden una extremidad. Eso podría estar empezando a cambiar.

Un equipo de investigadores de tres laboratorios distintos acaba de identificar un conjunto de genes compartidos entre el ajolote mexicano, el pez cebra y el ratón que parece controlar la regeneración de huesos y tejidos. El hallazgo, publicado en las actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, sugiere que existe un programa genético común —hasta ahora desconocido— que impulsa la regeneración en especies muy diferentes.

Un programa genético universal oculto en tres especies

Los investigadores de Wake Forest, Duke y Wisconsin-Madison eligieron tres animales muy distintos precisamente por eso: cada uno ilumina una parte diferente del problema. Los ajolotes son capaces de regenerar extremidades completas, junto con la médula espinal, partes del corazón, el cerebro y los pulmones. Los peces cebra pueden reconstruir aletas dañadas una y otra vez, además de reparar riñones, retinas y páncreas. Los ratones, en cambio, tienen capacidades mucho más limitadas, pero comparten con los humanos la condición de mamíferos y pueden regenerar las puntas de los dedos si la base de la uña permanece intacta.

Al comparar qué ocurre en la piel durante la regeneración en las tres especies, el equipo encontró algo inesperado: los genes SP6 y SP8 se activan en la epidermis regenerativa de los tres organismos. Que un mecanismo tan específico se haya conservado a lo largo de millones de años de evolución no es una coincidencia. Es una solución biológica fundamental que la naturaleza ha mantenido en linajes enormemente distantes.

Sin los genes SP, la regeneración se detiene

Para confirmar que SP6 y SP8 no eran meros acompañantes del proceso, el equipo los eliminó. Usando la tecnología de edición genética CRISPR, el laboratorio de Josh Currie suprimió el gen SP8 del genoma de los ajolotes. El resultado fue inequívoco: sin ese gen, las salamandras no podían regenerar correctamente los huesos de sus extremidades y el proceso se interrumpía de forma visible.

En ratones ocurrió algo similar. Cuando SP6 y SP8 estaban ausentes en los dígitos en regeneración, el recrecimiento óseo también fallaba. Estos experimentos establecieron una relación de causalidad, no solo de correlación: los genes SP son piezas funcionales e imprescindibles del mecanismo regenerativo, no simples marcadores de actividad celular.

Una terapia génica inspirada en el pez cebra restaura hueso en ratones

Con esa base, el laboratorio de David A. Brown en Duke dio el siguiente paso. Se diseñó una terapia génica viral apoyada en un potenciador de regeneración tisular identificado previamente en peces cebra, con el objetivo de entregar artificialmente la señal que normalmente generan los genes SP cuando están activos.

La terapia administró FGF8, una molécula señalizadora que en condiciones normales activa SP8. En ratones con dígitos dañados, el tratamiento estimuló el recrecimiento óseo y restauró parcialmente algunas capacidades regenerativas, incluso en animales que carecían de los propios genes SP. El resultado es relevante por una razón concreta: demuestra que es posible imitar el efecto de estos genes desde fuera, sin necesidad de que el organismo los active por sí solo.

Currie describió este resultado como una «prueba de principio» de que podrían desarrollarse terapias capaces de sustituir la función de la epidermis regenerativa en tejidos humanos.

El largo camino hacia la regeneración de extremidades humanas

Los propios investigadores son los primeros en subrayar las limitaciones. El trabajo está en una fase temprana y queda un largo recorrido antes de que cualquier aplicación en humanos sea viable. Pasar de restaurar parcialmente la punta de un dígito en un ratón a regenerar una extremidad humana completa implica salvar distancias biológicas y técnicas de una envergadura difícil de exagerar.

Aun así, el estudio abre una vía concreta que hasta ahora no existía. Currie señaló que los científicos ya exploran otras estrategias —andamios de bioingeniería, terapias con células madre— y que la terapia génica basada en los genes SP podría complementar y potenciar esos enfoques dentro de lo que probablemente será una solución multidisciplinar.

Quizás igual de relevante que los propios resultados es el método que los produjo. Los investigadores suelen trabajar en silos, centrados cada uno en su organismo de estudio; este proyecto rompió esa dinámica al cruzar datos de ajolotes, peces cebra y ratones de forma simultánea. Si ese modelo colaborativo se extiende, los próximos años podrían deparar hallazgos difíciles de anticipar hoy. La pregunta ya no es si la biología humana conserva algún vestigio de estos programas regenerativos, sino cómo aprender a activarlos.

  • Aviso Legal
  • Contacto
  • Green Home
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
Contacto

© 2025 by GreenHomePress

No Result
View All Result
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología

© 2025 by GreenHomePress