Mientras los creadores de contenido inundan las redes con predicciones generadas por inteligencia artificial, un analista ha decidido recurrir a otro tipo de superordenador: el cerebro humano. El resultado es una proyección partido a partido de los 103 encuentros del Mundial 2026, el torneo más grande de la historia, con 48 selecciones y un 38,5 % más de partidos que en Qatar.
El análisis parte de los datos del DTAI Analytics Lab de la Universidad de Lovaina —un modelo que ha superado a las casas de apuestas en torneos anteriores— pero los trata como punto de partida, no como veredicto. Lo que emerge de ese ejercicio incluye algunas conclusiones que pocos esperarían.
El mayor Mundial de la historia y el modelo detrás de los números
El Mundial 2026 no tiene precedente. Con 48 selecciones y 104 partidos, supone un 38,5 % más de encuentros que Qatar 2022, y ese volumen acumula incertidumbre en cada ronda eliminatoria de una forma que los torneos anteriores no permitían.
El punto de partida estadístico es el DTAI Analytics Lab de la Universidad Católica de Lovaina, cuyo modelo, dirigido por Jesse Davis, ha superado en torneos anteriores las probabilidades implícitas de las casas de apuestas. Eso no lo convierte en infalible, pero sí en la referencia pública más rigurosa disponible. El analista emplea esos datos como base, no como conclusión.
La lógica es clara: si los diez mejores equipos tienen un 90 % de probabilidades de pasar de grupos, la probabilidad de que los diez lo consigan simultáneamente es solo del 35 %. Alguien tiene que caer. La pregunta es quién. España encabeza el ranking Elo con 1979 puntos; Ghana cierra la tabla con 1478.
Grupos: los anfitriones con ventaja y las grandes sorpresas de la fase inicial
México y Canadá parten con una ventaja estructural evidente: disputan todos sus partidos en casa. México acumula un 95 % de probabilidades de avanzar, y su grupo no incluye rivales del nivel de sus mejores ediciones pasadas.
La sorpresa más notable de la fase de grupos no es un equipo pequeño. Es Portugal. Sexto favorito según el Elo, con 1874 puntos, cae eliminado ante Colombia y el Congo RD. El paralelismo con Alemania en 2018 es explícito: demasiado peso en el ataque, una generación que ha durado un ciclo de más, y un grupo que no perdona.
Brasil llega como cuarto favorito en las apuestas, pero terminó quinto en la clasificación CONMEBOL. El equipo incluye jugadores en Arabia Saudí y Rusia, y fuera de Neymar —34 años y con dudas físicas—, ningún internacional ha marcado más de once goles con la selección.
El Grupo D es el más igualado del torneo. Estados Unidos, Turquía, Australia y Paraguay están tan próximos en el Elo que el margen entre el primero y el cuarto es menor que el existente entre Inglaterra y Francia. Eso también representa un problema serio para el anfitrión norteamericano.
La ruta de España y Argentina hacia una final inevitable
España gana el Grupo H con pleno de victorias: nueve puntos, nueve goles de diferencia. Uruguay queda segunda. Arabia Saudí y Cabo Verde se reparten los últimos puestos. Según las proyecciones, España no se enfrenta a ningún equipo del top 8 hasta las semifinales.
Argentina avanza desde el Grupo J con siete puntos. El mayor riesgo no es la eliminación, sino terminar segunda: si eso ocurre, su rival más probable en octavos sería precisamente España.
Los números del mercado ilustran la distancia entre favoritos y el resto. El valor combinado de Lamine Yamal y Pedri supera los 350 millones de euros, mientras que las plantillas completas de Arabia Saudí y Cabo Verde juntas no alcanzan los 100 millones.
Y luego está la narrativa. Existe una fotografía real de Messi sosteniendo a un recién nacido Yamal. Si ambos se enfrentan en una final, esa imagen adquiere una dimensión difícil de ignorar.
Las revelaciones del torneo: Noruega, Japón y el caos del nuevo formato
Noruega es la gran candidata inesperada. Con Haaland y Ødegaard, elimina a Países Bajos e Inglaterra y llega a semifinales partiendo de una probabilidad inicial del 3 %. No es casualidad: un creador de juego excepcional más el mejor finalizador del mundo, en un formato que permite acumular victorias antes de cruzarse con los grandes, es una combinación peligrosa.
Japón, décimo en el Elo, derrota a Brasil en octavos en los penaltis, y lo hace sin Mitoma, su mejor atacante. Es uno de los pocos equipos del torneo con un sistema defensivo real y estructurado.
El nuevo formato de 48 equipos genera 495 permutaciones posibles en los octavos de final. La normativa de la FIFA impide que equipos del mismo grupo se enfrenten en esa ronda, lo que hace casi imposible anticipar el cuadro. El sorteo previo al torneo tiene más impacto que nunca, y ese impacto resulta opaco para el seguidor común. Estados Unidos alcanza cuartos de final por primera vez en 24 años. Cae ante España 2-0.
La final: España 2-1 Argentina y el relevo generacional de Yamal a Messi
España y Argentina llegan a la final como los dos equipos más en forma del torneo, separados del resto por un margen considerable. España supera a Francia en semifinales en los penaltis, tras un 3-3 que recuerda a la semifinal de la Nations League del verano anterior. Argentina derrota a Noruega 1-0.
El modelo DTAI asigna a España un 24 % de probabilidades de ganar el torneo, frente al 17 % de Argentina. No es una certeza. Es la proyección más razonada disponible.
El resultado predicho es España 2-1 Argentina. Yamal, el jugador más próximo a Messi en estilo y trayectoria, supera al propio Messi en su último gran escenario. Eso plantea una pregunta de fondo.
Los modelos estadísticos calculan probabilidades, pero no pueden medir el peso de un momento. ¿Cambia algo en el fútbol cuando la generación que redefinió el juego cede el paso a quien mejor la imitó? Quizás la respuesta no esté en los números, sino en lo que decidamos recordar de este torneo cuando termine.
