Green Home Press
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología
No Result
View All Result
Writy.
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología
No Result
View All Result
Green Home Press
No Result
View All Result
Home Ciencia

Una técnica eléctrica sin cirugía alcanza lo más profundo del cerebro y alivia los temblores del Parkinson durante más de una hora

by David Pérez
13 de junio de 2026
in Ciencia
Paciente con electrodos en el cuero cabelludo recibe estimulación cerebral no invasiva para el Parkinson

Un paciente con párkinson recibe estimulación eléctrica transcraneal no invasiva bajo supervisión neurológica. La técnica alivia los temblores sin cirugía durante más de una hora.

Sentado en una silla, con unos electrodos pegados al cuero cabelludo, un paciente de Parkinson recibe durante veinte minutos unas corrientes eléctricas que no requieren bisturí, anestesia ni ingreso hospitalario. Lo que resulta difícil de imaginar es adónde llegan esas corrientes: al núcleo subtalámico, una estructura del tamaño de un guisante enterrada en lo más profundo del cerebro que, hasta ahora, solo era accesible mediante una operación de cráneo abierto.

Los resultados del ensayo sorprendieron a quienes lo diseñaron.

El problema con la estimulación cerebral profunda convencional

El Parkinson altera el movimiento porque los ganglios basales, estructuras situadas bajo la corteza cerebral, comienzan a funcionar de forma anómala. Dentro de ese conjunto, el núcleo subtalámico —de aproximadamente el tamaño de un guisante— desempeña un papel central en la regulación motora. Cuando su actividad se descontrola, aparecen los temblores, la rigidez y la lentitud tan características de la enfermedad.

Para los casos más avanzados existe la estimulación cerebral profunda quirúrgica: se perfora el cráneo, se implantan electrodos metálicos permanentes directamente en el tejido cerebral y un dispositivo similar a un marcapasos envía impulsos eléctricos que modulan la actividad anormal. Los riesgos son reales —infección, hemorragia intracraneal, gestión continua del hardware implantado— y hacen que menos del tres por ciento de los pacientes con Parkinson en todo el mundo acceda a este tratamiento. La necesidad de una alternativa no invasiva capaz de alcanzar las mismas zonas profundas resulta, por tanto, urgente.

Cómo funciona la estimulación por interferencia temporal transcraneal

La técnica se basa en un principio físico preciso. Dos pares de electrodos externos emiten corrientes de alta frecuencia que, por sí solas, atraviesan el tejido cerebral sin alterar la actividad neuronal. La superficie cortical permanece completamente sin estimular.

El efecto ocurre en profundidad. Cuando los dos campos eléctricos se cruzan en un punto concreto del cerebro, generan una onda de frecuencia más baja justo en esa intersección, y esa onda sí es capaz de modular las células nerviosas de la zona diana. En este ensayo, los investigadores ajustaron el equipo para producir una diferencia de frecuencia de aproximadamente ciento treinta hercios, el mismo ritmo que emplea la estimulación quirúrgica convencional.

Para que la intersección cayera exactamente sobre el núcleo subtalámico de cada persona, se construyeron modelos informáticos personalizados a partir de resonancias magnéticas individuales. Esa precisión anatómica permitió calcular la posición exacta de los electrodos en cada participante antes de iniciar el tratamiento.

El diseño del ensayo y quiénes participaron

Treinta adultos con Parkinson en fase temprana o media participaron en el estudio, publicado en la revista eBioMedicine. Todos caminaban sin ayuda y llevaban al menos cuatro semanas con una pauta de medicación estable. El ensayo siguió un diseño cruzado, aleatorizado y doble ciego: cada participante recibió la estimulación real y una sesión simulada en días distintos.

La sesión simulada, o sham, reproducía la sensación superficial de hormigueo en el cuero cabelludo sin generar la interferencia profunda. Ni los participantes ni los evaluadores clínicos sabían qué versión se administraba en cada visita, lo que garantizó la validez del cegamiento. Antes de cada sesión, la medicación habitual se suspendió durante al menos doce horas para aislar el efecto de la estimulación. Las evaluaciones motoras estandarizadas se realizaron justo antes de comenzar, inmediatamente después, a los treinta minutos y a los sesenta.

Resultados: mejoras claras en lentitud y temblores

Los datos fueron contundentes. El setenta por ciento de quienes recibieron la estimulación real alcanzó una reducción clínicamente significativa de los síntomas motores; en el grupo sham, solo el quince por ciento llegó al mismo umbral. La diferencia se mantuvo en todos los momentos de evaluación posteriores a la sesión.

Las mejoras más notables se observaron en la bradicinesia y los temblores en reposo, ambas visibles de inmediato y sostenidas durante toda la hora de seguimiento. Los efectos sobre la rigidez muscular y el equilibrio postural resultaron menos consistentes: algunas mejoras en la rigidez solo se hicieron evidentes en la medición del minuto sesenta.

El procedimiento fue seguro y bien tolerado. No se registró ningún efecto adverso grave, y las molestias leves —hormigueo o sensación de calor en el cuero cabelludo— aparecieron con una frecuencia similar en ambas condiciones, lo que confirma que el cegamiento funcionó correctamente.

Limitaciones y próximos pasos

Los propios investigadores señalan varias cautelas. La muestra fue pequeña, mayoritariamente femenina y de origen asiático, lo que limita la generalización a poblaciones con anatomías craneales o antecedentes genéticos distintos. Tres participantes no completaron ambas visitas.

Hay además una limitación técnica relevante: el equipo utilizó modelos computacionales para predecir la zona de interferencia, pero no dispone aún de neuroimagen directa que confirme que la estimulación se limitó exclusivamente al núcleo subtalámico. Dado el reducido tamaño de esa estructura, no puede descartarse que los campos eléctricos afectaran también a regiones vecinas relacionadas con el estado de ánimo o la cognición.

El ensayo midió únicamente los efectos de una sola sesión de veinte minutos, y se desconoce cuánto pueden durar los beneficios más allá de esa primera hora. Equipos de Shanghái, Reino Unido y Alemania ya preparan ensayos multicéntricos con sesiones repetidas para determinar cuánto tiempo se mantienen los efectos, cómo deben espaciarse los tratamientos y qué pacientes responden mejor. Si esos estudios confirman la seguridad y la eficacia sostenida, esta técnica podría convertirse en una opción real para quienes hoy no tienen acceso a la cirugía, o incluso en un complemento que ayude a retrasar la necesidad de ella.

  • Aviso Legal
  • Contacto
  • Green Home
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
Contacto

© 2025 by GreenHomePress

No Result
View All Result
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología

© 2025 by GreenHomePress