El paciente está inmóvil en la mesa de quirófano, completamente anestesiado, ajeno al mundo. Y sin embargo, en lo más profundo de su cerebro, algo ocurre.
Un nuevo estudio publicado en Nature ha detectado que neuronas del hipocampo siguen procesando lenguaje en tiempo real mientras el paciente está bajo anestesia general —distinguiendo sonidos, clasificando palabras e incluso anticipando las que vendrán a continuación. El hallazgo plantea una pregunta incómoda: ¿qué significa realmente estar inconsciente?
Un experimento en el cerebro dormido
El estudio lo lideró el Baylor College of Medicine con siete pacientes sometidos a cirugía de epilepsia. Los investigadores registraron la actividad de cientos de neuronas individuales en el hipocampo mediante microelectrodos conocidos como neuropixels, una tecnología de alta resolución que permite capturar datos de neuronas concretas, una a una. Es la primera vez que estos electrodos se utilizan en el hipocampo humano.
Todos los pacientes recibieron propofol como anestésico principal y estaban completamente inconscientes durante los procedimientos. Sus cerebros, sin embargo, no dejaron de trabajar.
El hipocampo distingue sonidos y aprende en tiempo real
El equipo diseñó dos experimentos. En el primero, los pacientes escucharon series de tonos repetitivos interrumpidos de forma ocasional por sonidos distintos —los llamados sonidos «atípicos»— y un grupo de neuronas del hipocampo logró distinguirlos. Lo más revelador: el cerebro mejoró su capacidad de identificarlos con el paso del tiempo. No era una respuesta pasiva. Era aprendizaje activo.
El segundo experimento fue más complejo. Se reprodujeron fragmentos de vídeos educativos y pódcast mientras los pacientes permanecían anestesiados. El hipocampo procesó el lenguaje entrante en tiempo real: la actividad neuronal mostraba que el cerebro clasificaba sustantivos, verbos y adjetivos, e incluso anticipaba cuál sería la siguiente palabra en una frase, de un modo que recuerda al funcionamiento de los modelos de inteligencia artificial generativa.
Codificación predictiva: un rasgo que creíamos exclusivo de la vigilia
Anticipar palabras antes de escucharlas tiene un nombre técnico: codificación predictiva. Hasta ahora, este mecanismo se asociaba con estados de alerta consciente, con un cerebro despierto y atento. Por eso el hallazgo sorprendió al equipo.
«Este tipo de codificación predictiva es algo que asociamos con estar despierto y atento, pero aquí ocurre en un estado inconsciente», señala el neurocirujano Benjamin Hayden, del Baylor College of Medicine. El dato apunta a que ciertas capacidades de procesamiento no dependen de la consciencia para funcionar. El cerebro hace muchas cosas sin que seamos conscientes de ello —separar una voz concreta en una sala llena de gente, por ejemplo, requiere un procesamiento sofisticado que realizamos sin esfuerzo aparente. Este estudio sugiere que ese territorio es más extenso de lo que se creía.
Qué distingue este estudio de investigaciones anteriores
Estudios previos ya habían detectado respuestas sensoriales residuales durante la anestesia, pero en áreas corticales, las capas más externas del cerebro. Este trabajo va más lejos, literalmente: el hipocampo se sitúa en lo profundo del cerebro, lejos de donde se procesa por primera vez la información sensorial. Que la actividad llegue hasta allí constituye una evidencia más sólida de que el cerebro no se apaga por completo.
Los patrones de actividad fueron consistentes entre los siete participantes, lo que aporta cierta solidez a los resultados. Aun así, la muestra es pequeña, y todos los pacientes recibieron propofol, por lo que los hallazgos podrían no extrapolarse a otros anestésicos. Son limitaciones que los propios autores reconocen y que marcan el camino para futuras investigaciones.
Posibles aplicaciones: prótesis del habla y recuperación cerebral
Más allá de lo que revela sobre la consciencia, el estudio abre vías de aplicación práctica. Si el cerebro puede escuchar y procesar palabras incluso en su estado más reducido, esa capacidad podría aprovecharse para redirigir circuitos dañados. Los investigadores lo plantean como una posibilidad real.
«¿Podemos usar estas señales para desarrollar y activar una prótesis del habla en partes del cerebro dañadas por un ictus o una lesión?», pregunta el neurocirujano Vigi Katlowitz, del Baylor College of Medicine. «Estas son preguntas que ahora podemos considerar en relación con esta parte del cerebro.»
Queda por investigar si la misma actividad ocurre durante el sueño o el coma. En un plano más conceptual, el estudio obliga a revisar qué entendemos por inconsciencia y dónde están sus límites reales. Las respuestas no llegarán de inmediato, pero hay nuevas herramientas —y nuevas preguntas— con las que trabajar.
