El Mundial 2026 apenas ha completado su primera jornada y el drama ya es inusual: algunos equipos pueden sellar el pase a la fase eliminatoria en los próximos días, mientras otros se asoman a una eliminación prematura que habría sido impensable en ediciones anteriores.
El nuevo formato —12 grupos, una ronda de 32 equipos y el avance de los ocho mejores terceros— ha reescrito la lógica del torneo. Lo que antes tardaba semanas en resolverse ahora se decide en cuestión de días.
Un formato sin precedentes que lo cambia todo
El Mundial 2026 estrena una estructura que rompe con décadas de tradición. Por primera vez, la fase de grupos se organiza en 12 grupos de cuatro equipos, y la fase eliminatoria arranca con una ronda de 32. La consecuencia más llamativa: ocho de los doce terceros clasificados también avanzan, lo que multiplica las combinaciones posibles y hace casi imposible trazar de antemano el recorrido de cada selección.
El sistema de desempate cobra aquí una relevancia nueva. Primero se examina el resultado directo entre los implicados; si persiste la igualdad, entra en juego la diferencia de goles global. Y si todo sigue empatado, el ranking FIFA actúa como árbitro final. Una variable completamente ajena al campo puede decidir el destino de una selección.
Los que pueden certificar el pase en la segunda jornada
México lidera el Grupo A tras vencer a Corea del Sur. Con otro triunfo, sellaría el primer puesto sin necesidad de esperar. Estados Unidos, después de su victoria ante Paraguay, clasifica directamente si gana a Australia. Dos selecciones a un paso de resolver su futuro con una jornada de antelación.
Francia y Noruega, con Mbappé y Haaland como protagonistas de sus respectivos debuts, tienen el camino igual de despejado: ganar su siguiente partido les garantiza el billete a la ronda de 32. Alemania, que goleó 7-1 a Curazao, también puede certificar su clasificación ante Costa de Marfil. Tres potencias europeas a un solo resultado de la siguiente fase.
Los que se juegan la vida: eliminaciones posibles en jornada 2
No todo son buenas noticias. En el Grupo E, Ecuador y Curazao llegaron al segundo partido como los perdedores de la primera jornada. Si cada uno cae y el otro resultado les es adverso, se marchan a casa. El margen de error ha desaparecido por completo.
En el Grupo B, el duelo entre Bosnia y Herzegovina y Qatar es aún más exigente: el perdedor lo tendrá muy difícil para continuar, y un empate eliminaría a ambos directamente. Paraguay, por su parte, quedaría fuera si pierde ante Turquía y Australia no cae ante Estados Unidos. En el Grupo K, Uzbekistán afronta un escenario similar: una derrota ante Portugal, combinada con una victoria del Congo DR ante Colombia, cerraría todas sus puertas.
Los grupos que aún no han despertado: calma antes de la tormenta
Mientras algunos grupos ya viven al límite, otros avanzan con una calma que contrasta. Los Grupos G y H registraron dos empates en la primera jornada —Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda por un lado; España, Arabia Saudí, Uruguay y Cabo Verde por el otro. Ninguno de estos equipos puede clasificar ni ser eliminado tras la segunda jornada.
España debuta precisamente ahora ante Arabia Saudí. El partido puede definir el liderato del grupo, pero no resolverá nada de forma definitiva. Esta asimetría entre grupos que ya deciden destinos y grupos que todavía calientan motores es una de las características más llamativas del nuevo formato. El torneo avanza a distintas velocidades.
La trampa del tercer puesto: clasificar sin ganar el grupo
Aquí reside uno de los cambios más profundos del nuevo diseño. Ocho de los doce terceros clasificados avanzan a la siguiente ronda, lo que obliga a equipos como Senegal o Irak a maximizar su diferencia de goles incluso cuando pierden. Ya no basta con sobrevivir: hay que hacerlo con margen.
Esta lógica genera una dinámica completamente nueva. Ganar no siempre es suficiente si el marcador es ajustado; un equipo puede perder dos partidos y seguir en el torneo si los números le acompañan. Selecciones con menos tradición, como Haití o Cabo Verde, tienen opciones reales de avanzar gracias a esta regla, que les ofrece una segunda oportunidad antes inexistente.
Lo que viene: un torneo que se escribe día a día
Las próximas jornadas definirán si este formato cumple su promesa de mayor emoción o si acaba generando confusión. Los escenarios de clasificación y eliminación se acumulan partido a partido, y cada resultado mueve varias piezas a la vez.
Lo que queda claro es que el Mundial 2026 exige seguirlo de otra manera. Ya no basta con consultar la tabla al final de la jornada; hay que entender los cruces posibles, los terceros que compiten entre sí y el peso silencioso del ranking FIFA. El torneo más grande de la historia del fútbol es también, por ahora, el más difícil de descifrar.
