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China lanza sin previo aviso su rival del Falcon 9 de SpaceX: un cohete reutilizable que nadie vio venir

by David Pérez
5 de julio de 2026
in Tecnología
Cohete reutilizable chino despegando al amanecer sobre el desierto de Gobi con nubes de escape en la base

El cohete reutilizable chino rival del Falcon 9 de SpaceX se eleva en silencio sobre el desierto de Gobi al amanecer, sin anuncio previo ni ceremonia oficial.

El 1 de junio, China lanzó por primera vez el cohete Long March 12B desde el desierto de Gobi sin emitir ningún aviso de cierre de espacio aéreo, rompiendo con una práctica de seguridad habitual entre los operadores de lanzamiento de todo el mundo.

La sorpresa no acabó ahí. El vehículo, que guarda un parecido llamativo con el Falcon 9 de SpaceX, no viajó vacío en su vuelo inaugural: llevaba a bordo dos satélites operativos reales. Un debut sin anuncio, con carga útil real y sin precedentes, que apunta a algo más que una simple prueba técnica.

Un despegue sin aviso desde el desierto de Gobi

El Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan lleva décadas siendo el punto de partida de las grandes misiones espaciales chinas. El 1 de junio, sin embargo, fue diferente. El Long March 12B despegó sin que las autoridades emitieran los avisos de cierre de espacio aéreo que cualquier operador —público o privado— suele publicar por razones de seguridad.

Esa ausencia no pasó desapercibida. No es un detalle menor: esos avisos existen para proteger a la aviación civil y alertar a otros operadores. Omitirlos, de forma deliberada o no, constituye una anomalía difícil de ignorar.

La China Aerospace Science and Technology Corporation (CASC) confirmó al día siguiente que los satélites habían alcanzado con éxito la órbita terrestre baja. El lanzamiento funcionó. Las preguntas sobre el procedimiento seguido, en cambio, quedaron sin respuesta.

El cohete que recuerda al Falcon 9 de SpaceX

El parecido físico entre el Long March 12B y el Falcon 9 es inmediato. Ambos miden unos 70 metros de altura, son cohetes de dos etapas con una primera fase reutilizable propulsada por nueve motores, y queman queroseno con oxígeno líquido —la misma combinación que utilizan los Merlin del Falcon 9.

Esas similitudes no son casuales. Reflejan que China ha estudiado de cerca el modelo de SpaceX y ha optado por replicar su arquitectura básica, donde la reutilización de la primera etapa es el elemento central para reducir costes y aumentar la cadencia de lanzamientos.

Hay, no obstante, una diferencia fundamental: SpaceX ha aterrizado su primera etapa más de 600 veces. En este debut, la CASC ni siquiera lo intentó. El aterrizaje del propulsor, según la propia agencia, llegará «en una fecha posterior».

Satélites para la ‘Starlink china’ como carga inaugural

Llevar cargas útiles funcionales en un vuelo de debut es inusual. Lo normal es usar carga de prueba —o ninguna— para minimizar el riesgo ante un posible fallo. La CASC eligió otro camino.

Los dos satélites a bordo pertenecen a la constelación Qianfan, cuyo nombre significa «Mil Velas». El proyecto aspira a construir una red de internet de banda ancha desde el espacio, similar a la Starlink de SpaceX. Que ambos satélites alcanzaran correctamente la órbita terrestre baja convierte este debut en un éxito operativo real, no solo en una demostración técnica.

Asumir ese riesgo desde el primer vuelo dice algo sobre la confianza de la CASC en el vehículo, o quizás sobre la urgencia con la que China quiere avanzar en la construcción de su megaconstelación.

China acelera su carrera hacia la reutilización de cohetes

El Long March 12B no es un caso aislado. China lleva meses acumulando intentos —con resultados mixtos— en el terreno de los cohetes reutilizables. El Long March 12A intentó recuperar su propulsor en su propio debut en diciembre pasado: alcanzó órbita, pero el aterrizaje no salió bien.

Ese mismo mes, el cohete privado Zhuque-3 de Landspace repitió el patrón: órbita conseguida, aterrizaje fallido. En abril de 2025, el Tianlong-3 de Space Pioneer terminó en fracaso total —un vehículo que ya era conocido por haberse lanzado accidentalmente durante una prueba estática en 2024.

Fuera de estos programas, varios cohetes privados chinos parcialmente reutilizables siguen en desarrollo: el Kinetica-2 de CAS Space, el Pallas-1 de Galactic Energy y el Nebula 1 de Deep Blue Aerospace. El ecosistema espacial chino se mueve con rapidez.

El aterrizaje del propulsor, el reto pendiente

La CASC fue clara: el aterrizaje de la primera etapa llegará, pero no todavía. Ese paso es precisamente el que separa un cohete parcialmente reutilizable de uno que transforma la ecuación económica del acceso al espacio.

SpaceX tardó años en dominar esa maniobra. Con más de 600 aterrizajes exitosos, el Falcon 9 define hoy el estándar de la industria, y China sabe que alcanzar ese nivel de fiabilidad es imprescindible para competir en el mercado global de lanzamientos.

Lo que ocurra en los próximos vuelos del Long March 12B será determinante. Si la CASC logra recuperar el propulsor, el cohete dejará de ser una curiosidad y se convertirá en un competidor real. Eso es lo que conviene seguir de cerca.

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