Su actuación junto a Pau Cubarsí en la defensa de la España finalista del Mundial bastó para que el nombre de Aymeric Laporte volviera a circular con fuerza en el mercado. El central del Athletic Club, con 32 años y recién regresado a San Mamés tras su etapa en Arabia Saudí, ha sido ofrecido al FC Barcelona.
No es la primera vez. Desde 2018, el camino entre Laporte y el club azulgrana se ha cruzado en más de una ocasión sin llegar a ningún destino. Ahora vuelve a abrirse esa puerta, pero el contexto lo complica todo.
El Mundial que lo cambió todo
El rendimiento de Laporte en el Mundial fue determinante para que su nombre regresara al radar de los mercados europeos. Junto a Pau Cubarsí formó una de las parejas defensivas más sólidas del torneo, algo que no pasó desapercibido para varios clubes del continente, incluido el Barça.
Su regreso al fútbol europeo acumula apenas diez meses. Laporte volvió a San Mamés procedente del Al-Nassr por 10 millones de euros, y su adaptación fue lo bastante convincente como para ganarse un puesto en la selección española y disputar una final mundialista. Ese escaparate lo ha devuelto a la primera línea del mercado.
Una relación con el Barça que nunca cuajó
El primer intento data del mercado invernal de la temporada 2017-18. El Athletic bloqueó cualquier negociación y Laporte acabó marchándose al Manchester City, donde desarrollaría los mejores años de su carrera. El Barça se quedó sin el central que buscaba.
El patrón se repitió antes de su marcha a Arabia Saudí en el verano de 2023. Según las informaciones disponibles, Laporte tanteó la posibilidad de recalar en el club azulgrana, pero tampoco entonces se dieron las circunstancias necesarias para que la operación prosperara.
Lo que llama la atención es la persistencia del interés. En momentos distintos y contextos muy diferentes, el nombre de Laporte y el del Barça han coincidido sin que nada llegara a materializarse. No es un rumor puntual: es un patrón que se repite desde hace casi una década.
Por qué ahora es más difícil que nunca
Las relaciones entre el Athletic Club y el FC Barcelona atraviesan uno de sus peores momentos. Los episodios relacionados con Nico Williams en los veranos de 2024 y 2025 han dejado una tensión evidente entre ambas entidades, y en caso de que el Barça mostrara interés real por Laporte, no encontraría ninguna facilidad por parte del club vizcaíno.
A eso se suma la situación contractual del jugador. Laporte tiene contrato con el Athletic hasta 2028, percibe una ficha considerable y es considerado una pieza clave en el esquema del equipo. No es alguien en la recta final de su vínculo, ni prescindible para su club.
El Athletic afronta además una nueva etapa con el técnico alemán Edin Terzic al frente, en sustitución de Ernesto Valverde. Un cambio de entrenador que, lejos de abrir la puerta a salidas importantes, refuerza la necesidad de mantener el bloque y ofrecer estabilidad al proyecto recién iniciado.
El perfil que busca el Barça y lo que Laporte ofrece
Las necesidades defensivas del Barça apuntan hacia un central zurdo que pueda complementar a Cubarsí. Laporte encaja con precisión en ese perfil: zurdo, con experiencia internacional, capacidad de construcción desde atrás y liderazgo en el vestuario.
A sus 32 años, el central vasco-francés mantiene un nivel alto. Su Mundial así lo acreditó. Pero la edad, el coste de la operación y las condiciones de su contrato actual hacen que cualquier negociación parta desde una posición económicamente exigente para el Barça. No es una operación que se pueda resolver con buena voluntad.
Sacar a Laporte del Athletic en estas circunstancias implicaría superar tanto el esfuerzo económico como la frialdad diplomática entre los dos clubes. Dos obstáculos que se acumulan sobre el mismo fichaje y que no apuntan a resolverse pronto.
Lo que viene ahora es ver si el Barça decide pasar del interés pasivo a una oferta concreta. Si lo hace, la respuesta del Athletic será el verdadero termómetro de hasta dónde llega la tensión entre ambas instituciones. Y si no lo hace, Laporte seguirá siendo ese nombre que aparece en la agenda azulgrana sin acabar nunca de entrar por la puerta. El patrón, por ahora, no da señales de romperse.
