Al minuto 3 de juego en Villarcayo, Fer Niño aprovechó un balón a la espalda de los centrales y una mala salida del portero para adelantar al Burgos. El arranque no podía ser más simbólico para Sergio Francisco, técnico irunés que debutaba en su nuevo banquillo precisamente contra el equipo donde más brilló como entrenador: el Sanse.
El conjunto donostiarra llegó al partido con numerosas bajas y un once repleto de jugadores sin experiencia en el fútbol profesional, lo que añade contexto a un resultado que acabó siendo 2-0.
Un debut con victoria y con sabor especial
Sergio Francisco no pudo elegir mejor escenario para su estreno. El técnico irunés se sentó por primera vez en el banquillo del Burgos CF frente al Sanse, el equipo donde más éxito cosechó como entrenador. El partido, disputado en Villarcayo, terminó 2-0 a favor del conjunto burgalés y dejó una imagen nítida: el nuevo técnico arranca con buen pie.
Ansotegi, primer técnico del Sanse, no pudo estar presente por enfermedad, así que fue Agirretxe quien dirigió al equipo donostiarra en este primer amistoso del verano. Un detalle menor en apariencia, aunque refleja bien la naturaleza provisional y experimental que tienen estos encuentros estivales.
El exrealista Dadie jugó de inicio en las filas del Burgos, sumando otro vínculo simbólico a un partido que ya acumulaba bastante carga sentimental para Sergio Francisco.
Los goles que decidieron el partido en la primera mitad
El encuentro se resolvió antes del descanso. Fer Niño abrió el marcador en el minuto 3 aprovechando un balón en profundidad por el costado derecho, y la mala salida del portero Fraga le facilitó enormemente la tarea.
El segundo llegó en el minuto 38 con una factura más elaborada. Fermín recuperó un balón en campo rival, recibió en la frontal del área y, tras un par de amagos que descolocaron a la defensa realista, definió por abajo para batir a Fraga y sentenciar el choque.
Dos goles bastaron. El Burgos, candidato al ascenso a Primera División, mostró mayor rodaje y una experiencia colectiva que el Sanse, en estas circunstancias, no podía igualar. La diferencia de nivel fue evidente, aunque el contexto lo explica casi todo.
Un Sanse de circunstancias: bajas, juventud y aprendizaje
El equipo donostiarra llegó a Villarcayo en condiciones muy limitadas. Entre los jugadores que saltaron al campo destacó Uranga, nacido en 2009, un dato que resume bien el perfil del once que presentó Agirretxe. Llamativa incluso para un amistoso de pretemporada, la juventud del plantel disponible era difícil de ignorar.
Las bajas condicionaron la alineación de forma considerable. Astiazarán no estuvo porque fue convocado por el primer equipo de la Real Sociedad, dejando un hueco difícil de cubrir con los efectivos disponibles.
Para paliar la situación, Fraga y Carbonell bajaron expresamente desde el primer equipo a última hora. Que dos jugadores tuvieran que descender de categoría para reforzar al Sanse dice bastante sobre la precariedad del plantel en este momento de la pretemporada.
El resultado, en este contexto, es más un ejercicio de observación que una prueba de rendimiento real. El cuerpo técnico aprovechó el partido para evaluar a jóvenes talentos, no para medir el nivel competitivo del equipo.
La segunda parte, laboratorio de caras nuevas
Sin goles en la segunda mitad, el partido se convirtió en un escaparate de rotaciones. Ambos equipos dieron entrada a numerosos jugadores, y los últimos cuarenta y cinco minutos acabaron pareciéndose más a una sesión de trabajo que a un choque con tensión competitiva real.
En el Sanse, Lander Olasagasti ocupó la portería. También tuvieron minutos Ropero y Osazuwa, que regresaban tras sus respectivas cesiones, y su vuelta al grupo es una de las novedades a seguir más de cerca en las próximas semanas.
El lateral Arana fue otro de los nombres propios de la segunda parte. Considerado uno de los candidatos más firmes a quedarse en la plantilla definitiva, sus minutos en Villarcayo le darán al cuerpo técnico más material para continuar evaluando su situación. El Burgos también aprovechó el tramo final para dar salida a jugadores de cantera y rotación.
Lo que viene: el Sanse ya tiene el calendario marcado
La pretemporada acaba de comenzar y el Sanse ya tiene su próxima cita en el horizonte. El sábado, en Zubieta, el equipo donostiarra recibirá al Pau a las 19 horas, una nueva oportunidad para seguir ajustando el bloque y tomar decisiones sobre el plantel.
En agosto, Burgos y Sanse volverán a verse las caras. Esta vez el escenario será El Plantío y el encuentro sí tendrá valor en puntos, con la Liga como marco. Lo ocurrido en Villarcayo no pasa de ser un primer capítulo sin consecuencias clasificatorias.
Aun así, la derrota del Sanse ofrece información útil. El cuerpo técnico tiene sobre la mesa datos concretos sobre el estado del plantel, las carencias actuales y las decisiones que aún quedan por tomar. El verano es corto y los amistosos, aunque no cuenten, siempre dicen algo.
