Green Home Press
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología
No Result
View All Result
Writy.
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología
No Result
View All Result
Green Home Press
No Result
View All Result
Home Tecnología

Kimi, el modelo de IA chino gratuito que ha puesto en guerra a los asesores de inteligencia artificial de Trump

by David Pérez
23 de julio de 2026
in Tecnología
Sala de crisis con hombres enfrentados ante pantallas de IA, simbolizando la tensión entre EE.UU. y China por Kimi

La irrupción de Kimi, el modelo de IA gratuito chino, ha desatado un conflicto interno entre los asesores de inteligencia artificial de la administración Trump.

Un fin de semana de julio, varios asesores actuales y exasesores de Donald Trump en materia de inteligencia artificial se lanzaron insultos en público a través de las redes sociales. El motivo: un modelo chino gratuito y de código abierto llamado Kimi, desarrollado por la empresa Moonshot, que según los primeros análisis rivaliza con los grandes modelos de pago de OpenAI y Anthropic.

Nadie lo esperaba a ese nivel. Y ahora nadie sabe qué hacer con ello. ¿Cómo responde una administración cuando el adversario tecnológico al que quería frenar llega gratis —y mejor de lo previsto?

Qué es Kimi y por qué ha sorprendido a todos

Kimi es un modelo de inteligencia artificial desarrollado por Moonshot, una empresa china, lanzado recientemente de forma completamente gratuita y con código abierto. Según los primeros análisis, sus capacidades se aproximan a las de modelos de pago como los de OpenAI o Anthropic. Eso ya sería notable en cualquier circunstancia, pero lo es considerablemente más si se tiene en cuenta el momento exacto en que ha aparecido.

Durante meses, tanto la administración Biden como los primeros compases del segundo mandato de Trump habían endurecido las restricciones a la exportación de chips avanzados a China. La lógica era clara: sin acceso al hardware necesario, el desarrollo de modelos competitivos se ralentizaría. Kimi cuestiona esa lógica de raíz.

No está claro qué hardware utilizó Moonshot para entrenar el modelo. Existe la posibilidad de que se haya recurrido a la destilación —una técnica que consiste en entrenar un modelo usando las salidas de otros ya existentes—, aunque eso, de momento, es solo una hipótesis. Lo que sí es un hecho: el resultado está ahí, disponible para cualquiera, sin coste.

El problema económico y político que Kimi plantea a Trump

Cada vez que aparece un modelo chino gratuito de alto rendimiento, las empresas y los usuarios tienen menos razones para pagar por los servicios de OpenAI o Anthropic. Puede parecer un problema sectorial. En realidad, su alcance es bastante mayor: el entusiasmo inversor en torno a estas compañías estadounidenses sostiene una parte desproporcionada del crecimiento económico del país, y su debilitamiento tiene consecuencias macroeconómicas directas. No es casualidad que la llegada de Kimi ya haya generado volatilidad en los mercados bursátiles estadounidenses.

Anton Leicht, investigador de la Carnegie Endowment, lo resumió con precisión en X: Kimi es «una amenaza para una administración que realmente no quiere más malas noticias económicas». Eso coloca a Trump en una posición incómoda. Defender los intereses de grandes empresas tecnológicas no es precisamente popular, pero ignorar el problema tampoco es una opción.

La guerra interna: dos facciones enfrentadas

El desacuerdo no es solo sobre qué hacer. Es sobre quién tiene razón en el diagnóstico. David Sacks, que fue el zar de IA y criptomonedas de Trump hasta marzo, criticó públicamente a las grandes empresas que «quieren que el gobierno elimine su competencia de código abierto». Para Sacks, la apertura tecnológica es preferible, y los modelos chinos han ganado popularidad precisamente porque vienen con menos restricciones de uso.

Sacks ya no ocupa un cargo formal, y su posición ha sido desplazada dentro de la administración por otra que defiende una mayor intervención estatal. El argumento: los modelos de IA actuales son lo suficientemente potentes como para representar amenazas a la seguridad nacional, y el gobierno debe controlar cómo se despliegan.

Esa visión ha dado lugar a un nuevo proceso de revisión gubernamental previo a la publicación de modelos. Dean Ball, exasesor de Trump en IA y ahora empleado de OpenAI, lo criticó como un «régimen de licencias de facto para la IA de frontera». La respuesta no tardó: Emil Michael, alto cargo del Pentágono, llamó a Ball el «supremo idiota del pueblo» de la industria de la IA. Dos figuras del mismo espacio político, insultándose en público. El desacuerdo es profundo.

El papel de los chips, las sanciones y la destilación

La política de restricción de chips fue durante años una de las principales palancas estratégicas de Washington frente a Pekín. Sin acceso a semiconductores avanzados, China no podría competir en el desarrollo de modelos de frontera. Así de simple era la idea.

Trump complicó esa estrategia al autorizar a Nvidia a vender más chips a China, a cambio de que el gobierno estadounidense recibiera una parte económica. La decisión fue polémica. Se han documentado además casos de contrabando de chips, aunque China sigue teniendo una capacidad de cómputo significativamente inferior a la de Estados Unidos.

La destilación lleva tiempo siendo fuente de tensión por su parte. OpenAI y Anthropic llevan años denunciando que empresas chinas entrenan sus modelos sobre las salidas de los suyos. En abril, la administración Trump anunció medidas para frenar esa práctica. Pero Kimi ya está fuera. Y si se entrenó con destilación, las medidas llegaron tarde.

Una llamada de atención sin respuesta acordada

Kimi está disponible, es gratuito, y su rendimiento se aproxima al del modelo de Anthropic que el propio gobierno estadounidense consideró tan potente que llegó a bloquearlo brevemente por razones de seguridad nacional. Eso dice mucho sobre hasta dónde ha llegado la competencia tecnológica china.

Nadie en el entorno de Trump ha logrado articular una respuesta coherente. No hay consenso sobre si prohibir el uso de modelos como Kimi, sobre si impulsar una política industrial clara, ni siquiera sobre si el problema es la apertura o el cierre. Las discusiones del fin de semana lo ilustraron sin ambigüedad.

Lo que Kimi revela, en el fondo, es una tensión más amplia y bastante más difícil de resolver: cómo gestionar la competencia tecnológica global cuando las reglas del juego —modelos gratuitos, código abierto, destilación— las está escribiendo el rival. Vale la pena preguntarse si una administración dividida sobre el propio diagnóstico puede llegar a tiempo a cualquier respuesta.

  • Aviso Legal
  • Contacto
  • Green Home
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
Contacto

© 2025 by GreenHomePress

No Result
View All Result
  • Selección Green
  • Bienestar
  • Ciencia
  • Economía
  • Energía
    • Precio de la Luz
  • Tecnología

© 2025 by GreenHomePress