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Un robot ya puede extraerte sangre solo: la FDA acaba de autorizar el primer flebotomista autónomo de la historia

by David Pérez
9 de septiembre de 2026
in Tecnología
Brazo robótico autónomo de extracción de sangre posicionado sobre la vena del antebrazo de un paciente en entorno clínico

El primer flebotomista autónomo aprobado por la FDA utiliza infrarrojos y ultrasonidos para localizar y punzar venas sin intervención humana.

Te sientas, apoyas el brazo en el soporte y pulsas un botón. A partir de ahí, ninguna mano humana vuelve a intervenir.

Una luz infrarroja recorre la cara interna del codo en busca de una vena. Una sonda de ultrasonido se desliza sobre la piel y mapea la profundidad del vaso. El manguito se aprieta en el brazo. La aguja desciende. La sangre fluye hacia los tubos de recogida. Luego, un apósito. Todo ello ejecutado por Aletta, el primer dispositivo autónomo de extracción de sangre autorizado en Estados Unidos, desarrollado por la empresa neerlandesa Vitestro y respaldado por la FDA desde el pasado agosto.

Cómo funciona Aletta paso a paso

El proceso no es magia ni ciencia ficción. Es una secuencia de tecnologías coordinadas con precisión milimétrica. La luz infrarroja detecta las venas superficiales captando cómo la hemoglobina absorbe esa luz de forma distinta al tejido circundante. Después, la sonda de ultrasonido Doppler mapea la profundidad del vaso y descarta arterias midiendo la dirección del flujo sanguíneo. Solo entonces desciende la aguja.

Todo el proceso —desde el primer barrido de luz hasta el apósito final— ocurre sin que ningún humano toque el brazo del paciente. La inteligencia artificial integra los datos de imagen en tiempo real, tomando decisiones que antes dependían del tacto y el criterio de un profesional entrenado durante años.

La FDA autorizó Aletta el 19 de agosto para su uso en adultos en entornos no hospitalarios. Los reguladores europeos ya habían dado luz verde dos años antes, convirtiendo a Europa en el primer banco de pruebas a escala real.

El nombre del dispositivo no es casual. Rinde homenaje a Aletta Jacobs, la primera médica de los Países Bajos y fundadora de lo que se considera la primera clínica de planificación familiar del mundo. Un guiño histórico para una tecnología que aspira a transformar la medicina de laboratorio.

Un rendimiento clínico que supera expectativas

Los datos son concretos. En un ensayo clínico con más de 1.600 participantes en los Países Bajos, Aletta logró extraer sangre en el primer intento en el 94,5 % de los casos. Eso incluye pacientes con venas difíciles, personas con obesidad y personas mayores —grupos que habitualmente representan un desafío incluso para flebotomistas experimentados.

Joe El-Khoury, químico clínico de la Universidad de Yale, calificó ese resultado de «excepcional» y señaló que es «tan bueno o mejor» que el rendimiento de un profesional típico. El-Khoury no participó en el ensayo neerlandés.

Las complicaciones fueron mínimas. El dispositivo incorpora sensores que rastrean el movimiento del brazo y la posición de la aguja, deteniéndose de forma automática ante cualquier anomalía. Cuando Aletta no identifica una vena adecuada, el paciente pasa a flebotomía convencional.

La escasez de flebotomistas que Aletta promete aliviar

La extracción de sangre parece una tarea rutinaria, pero depende de una profesión sometida a una presión considerable. Según encuestas de laboratorios médicos —mayoritariamente estadounidenses—, la tasa de rotación anual entre flebotomistas ronda el 25 % y la tasa de vacantes se acerca al 10 %. Esas cifras tienen consecuencias directas sobre la capacidad de los laboratorios para atender la demanda de análisis rutinarios: recuentos sanguíneos, colesterol, marcadores metabólicos.

Un solo flebotomista puede supervisar hasta tres máquinas Aletta al mismo tiempo, multiplicando la capacidad operativa sin necesidad de contratar más personal especializado.

Luuk Giesen, director médico de Vitestro, señala que el sistema puede ayudar a los laboratorios clínicos a afrontar los problemas críticos de personal que limitan su funcionamiento hoy. No es una promesa abstracta: es una respuesta concreta a un cuello de botella real.

El problema del sesgo por tono de piel

Aquí aparece la pregunta incómoda. La melanina presente en pieles más oscuras puede absorber parte de la luz infrarroja antes de que llegue a la cámara, reduciendo el contraste y dificultando la localización de venas superficiales. Es el mismo tipo de problema que durante décadas afectó a los pulsioxímetros ópticos sin que nadie lo reconociera públicamente.

Vitestro argumenta que el ultrasonido —insensible al tono de piel— es el principal determinante para seleccionar la vena y colocar la aguja. «El ultrasonido es agnóstico al tono de piel», afirma Giesen, citando datos internos no publicados que no muestran efecto de la pigmentación sobre el rendimiento del sistema.

El-Khoury, que ha escrito sobre disparidades raciales en dispositivos médicos, advierte que esa afirmación necesita respaldo en evidencia publicada. La historia reciente obliga a ser cautelosos antes de declarar que un dispositivo óptico funciona bien para todos los tonos de piel.

Brooke Katzman, de la Clínica Mayo, planea lanzar un ensayo en Estados Unidos precisamente para obtener esos datos. Hasta entonces, la pregunta permanece abierta.

El horizonte: del pinchazo al análisis totalmente automatizado

Aletta no surge de la nada. Décadas de investigación en flebotomía robótica en Europa, Estados Unidos y China sientan las bases sobre las que Vitestro ha construido su dispositivo. El equipo de la Universidad de Rutgers llegó a desarrollar un sistema que extraía sangre y analizaba los resultados en minutos, aunque nunca salió del laboratorio. La empresa creada para comercializarlo ya no existe.

Otras compañías —ROPHAI, BHealthCare, MagicNurse— continúan trabajando en el mismo espacio. El campo sigue activo.

El objetivo al que apunta toda esta investigación es la automatización completa: un sistema que gestione desde el pinchazo hasta el análisis sin intervención humana. Es la promesa que Theranos intentó vender con ciencia cuestionable y engaños. La diferencia es que Aletta se apoya en tecnología validada y regulada.

Vitestro planea lanzar el dispositivo en Europa en 2025 y después en Estados Unidos. Giesen mantiene el foco en la extracción de sangre, pero reconoce que Aletta podría ir más lejos. Lo que ocurra en los próximos ensayos —especialmente el de la Clínica Mayo— determinará con qué rapidez y con qué garantías ese futuro se hace presente.

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