Desde 1975, las naves tripuladas se acoplan a estaciones espaciales a través de aberturas que apenas superan los 80 centímetros de diámetro. Medio siglo después, ese cuello de botella heredado de la era Apolo-Soyuz sigue siendo el estándar universal para la exploración orbital tripulada.
Ahora, la empresa Vast acaba de presentar un adaptador de acoplamiento con una abertura de 2,9 metros —más del triple que el sistema actual— y planea liberar su diseño como código abierto para que cualquier desarrollador del sector pueda adoptarlo.
Un cuello de botella orbital que lleva décadas sin resolverse
El International Docking Adapter, el sistema que conecta hoy las naves tripuladas con la Estación Espacial Internacional, tiene una abertura presurizada de apenas 80 centímetros. Su origen se remonta directamente al proyecto Apolo-Soyuz de 1975, y ha evolucionado a través del APAS-95 —utilizado por el Transbordador con la estación Mir— hasta vehículos como el Dragon de SpaceX o el Starliner de Boeing. También forma parte del diseño del Orion y del Gaganyaan indio.
Para carga de mayor tamaño, la ISS dispone del Common Berthing Mechanism (CBM), con una abertura de 1,6 metros. El acoplamiento mediante CBM es un proceso pasivo que requiere el brazo robótico Canadarm2 para maniobrar la nave visitante. Funciona bien en misiones de carga no tripuladas, pero resulta demasiado lento e infraestructura-dependiente cuando hay una emergencia con tripulación a bordo.
Estas limitaciones se vuelven más acuciantes a medida que la industria avanza hacia vehículos de la escala del Starship. Transferir equipos voluminosos entre naves o módulos sencillamente no es viable a través de las compuertas actuales.
2,9 metros de abertura: así funciona el Large Docking Adapter de Vast
El Large Docking Adapter de Vast ofrece una abertura presurizada de 2,9 metros, lo que equivale a un área de 6,6 metros cuadrados —aproximadamente 13 veces más superficie que el IDA y casi el doble que el CBM—. No es solo una cuestión de escala: se trata de un rediseño conceptual orientado a las necesidades de la próxima generación de infraestructura orbital.
El diseño es andrógino, lo que significa que cualquiera de los dos lados puede actuar como parte activa o pasiva durante el acoplamiento. Incorpora tres pétalos de alineación, un sistema de captura suave, y un mecanismo de captura dura con 12 pernos motorizados y sellos de presión redundantes. Esta arquitectura permite maniobras autónomas sin depender de un brazo robótico externo.
Vast afirma que el adaptador es hasta 30 veces más rígido que el IDA actual. Esa rigidez no responde a un capricho de ingeniería: es un requisito para conectar módulos de gran masa y, en el futuro, para sostener estaciones capaces de rotar y generar gravedad artificial. Las fuerzas estructurales implicadas en esos escenarios superan con creces lo que el estándar vigente puede tolerar. El adaptador también podría funcionar como interfaz entre un módulo y su vehículo de lanzamiento, simplificando el ensamblaje de grandes hábitats orbitales directamente desde tierra.
Un estándar abierto para la era post-ISS
Vast no pretende mantener este diseño en exclusiva. La empresa planea publicar el estándar del Large Docking Adapter como código abierto el próximo mes, con la intención de que otros fabricantes de naves y estaciones puedan adoptarlo libremente. Los prototipos ya están en fase de pruebas en la sede de la compañía, y el hardware está disponible para socios industriales.
El adaptador no volará en Haven-1, la primera estación de Vast. Su posible inclusión en versiones iniciales de Haven-2 depende de cómo evolucione la alineación con los planes de la NASA para los sucesores comerciales de la ISS. Por ahora, la apuesta es tecnológica y estratégica: posicionar el estándar antes de que la industria lo necesite con urgencia.
Si otros actores del sector lo adoptan, el Large Docking Adapter podría convertirse en el estándar de facto para la infraestructura orbital futura, del mismo modo que el IDA ha normalizado las visitas tripuladas a la ISS durante las últimas décadas.
Un traje de vuelo para la nueva era comercial
Junto al adaptador, Vast presentó su Astronaut Flight Suit: un traje a medida con estética de aviación que se aleja deliberadamente de la ropa informal —polos y pantalones estándar— habitual a bordo de la ISS.
El traje fue desarrollado con la participación de astronautas experimentados, entre ellos Drew Feustel, astronauta principal de Vast y veterano de misiones en el Transbordador y en la Soyuz. Incluye chaqueta y pantalón con cremalleras, bolsillos y velcro estratégicamente situados para facilitar el acceso a herramientas y objetos personales en microgravedad. Un detalle poco habitual es la inclusión de botas: en órbita, los astronautas suelen moverse simplemente con calcetines.
Los trajes se estrenarán en una misión privada a la ISS antes de su uso en Haven-1, lo que permitirá obtener retroalimentación real en condiciones de vuelo. El CEO de Vast, Max Haot, señaló que los diseños evolucionarán en función de esa experiencia y de las preferencias de los clientes.
Haven-1, Haven-2 y la hoja de ruta de Vast
Haven-1 está diseñada para albergar tripulaciones de cuatro personas en misiones de dos semanas. La integración del hardware ya está en marcha, con la estación pasando por pruebas ambientales. El lanzamiento, inicialmente previsto para 2026, se ha ajustado al primer trimestre de 2027.
La experiencia operativa acumulada con Haven-1 alimentará directamente el diseño de Haven-2, una estación multimodular de mayor ambición donde el Large Docking Adapter podría desempeñar un papel estructural central. Vast concibe la primera estación como un banco de pruebas, no como un destino final.
La industria espacial se aproxima a un momento de transición: la ISS tiene previsto su reingreso en torno a 2030, y la pregunta sobre qué infraestructura la sucederá sigue abierta. Las respuestas que Vast —y quienes eventualmente adopten su estándar de acoplamiento— ofrezcan en los próximos años podrían definir la arquitectura orbital de las próximas décadas. La publicación del código abierto del Large Docking Adapter, prevista para el próximo mes, será la primera señal concreta de si la industria está dispuesta a construir sobre esa propuesta.
