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Home Ciencia

Un océano desaparecido hace millones de años esculpió las montañas que los dinosaurios contemplaron en Asia Central

by David Pérez
29 de mayo de 2026
in Ciencia
Cordillera prehistórica de Asia Central en el Cretácico con un saurópodo gigante ante el mar de Tetis al atardecer

Las montañas de Asia Central, esculpidas por la retirada del océano de Tetis hace millones de años, fueron el escenario que contemplaron los grandes dinosaurios del Cretácico.

Durante el Cretácico, Asia Central no era la estepa árida que conocemos hoy. Los dinosaurios recorrían un paisaje de cordilleras y cuencas que, durante mucho tiempo, los geólogos atribuyeron al clima o a los movimientos profundos del manto terrestre.

Un nuevo estudio de la Universidad de Adelaida sugiere que ninguna de esas explicaciones es la correcta. La fuerza que esculpió aquellas montañas habría sido un océano que hoy ya no existe.

Un océano que ya no existe, pero cuya huella persiste

El océano Tetis fue uno de los grandes protagonistas de la historia geológica de la Tierra. Durante aproximadamente 250 millones de años se extendió por una vasta región del planeta antes de desaparecer gradualmente a lo largo del período Meso-Cenozoico. Su último vestigio reconocible es el actual mar Mediterráneo, una fracción diminuta de lo que fue aquel inmenso cuerpo de agua.

Su desaparición no fue un evento sin consecuencias. Según el estudio de la Universidad de Adelaida, publicado en Nature Communications Earth and Environment, la dinámica del Tetis habría dejado su impronta geológica a miles de kilómetros de distancia, modelando paisajes que sus propias aguas nunca tocaron directamente. Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó décadas de datos geológicos acumulados sobre Asia Central, integrando más de 30 años de estudios previos en un marco analítico común.

Lo que los modelos térmicos revelan sobre el pasado de la Tierra

Una de las herramientas clave del estudio fueron los modelos de historia térmica: reconstrucciones que permiten rastrear cómo se enfriaron las rocas a medida que ascendían hacia la superficie durante episodios de levantamiento montañoso y erosión posterior. El método, basado en técnicas de termocronología, funciona como una especie de termómetro del pasado geológico.

El equipo combinó esos modelos con datos de tectónica de placas aplicados a la evolución del Tetis, registros de precipitaciones en el tiempo profundo y modelos de convección del manto terrestre. Ninguna fuente de información se usó de forma aislada. Según el coautor del estudio, el profesor asociado Stijn Glorie, de la Escuela de Física, Química y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Adelaida, este enfoque integrado permitió «reconstruir capítulos previamente ocultos de la historia geológica de la Tierra».

El Tetis como motor de montañas a distancia

El hallazgo central del estudio es que la retracción de las placas oceánicas del Tetis —un proceso conocido como slab roll-back, en el que la corteza oceánica que se hunde arrastra consigo la placa y genera tensión en la superficie— habría reactivado antiguas zonas de sutura en Asia Central. El resultado fue una serie de cordilleras aproximadamente paralelas que se formaron a miles de kilómetros de la zona de colisión himalaya.

Esta dinámica explicaría por qué los dinosaurios del Cretácico habrían contemplado un paisaje montañoso comparable, según los investigadores, a la actual provincia de Cuencas y Sierras del oeste de Estados Unidos.

Igual de relevante es lo que el proceso descarta. El Dr. Sam Boone, investigador postdoctoral en Adelaida durante la elaboración del estudio, señaló que el cambio climático y los procesos del manto tuvieron «escasa influencia» en el paisaje de Asia Central. La región mantuvo un clima árido durante gran parte de los últimos 250 millones de años, lo que dificulta atribuir al clima un papel determinante en la formación de sus montañas. Las explicaciones previas basadas en esos factores quedan, cuando menos, seriamente cuestionadas.

Más allá de Asia Central: un método con alcance global

Los investigadores consideran que la metodología empleada no está limitada a Asia Central. Hay numerosas regiones del planeta donde los mecanismos y la cronología de la formación de montañas o procesos de rifting siguen siendo mal comprendidos.

El propio profesor Glorie señaló un caso concreto: la separación de Australia y la Antártida, ocurrida hace aproximadamente 80 millones de años. A pesar de la magnitud de ese evento, los registros de historia térmica de los márgenes de ambas placas no reflejan con claridad esa ruptura. Muestran, en cambio, historias de enfriamiento mucho más antiguas, lo que plantea preguntas aún sin respuesta.

El equipo de Adelaida ya aplica el mismo enfoque para avanzar en la comprensión de esa separación. Si el análisis del Tetis ha demostrado que un océano desaparecido puede esculpir montañas a distancia, cabe preguntarse qué otros registros geológicos aguardan una lectura con las herramientas adecuadas.

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