Durante décadas, el terreno federal de Paducah, en el oeste de Kentucky, fue sinónimo de enriquecimiento de uranio y legado nuclear. Hoy, ese mismo suelo está en el centro de una inversión privada de más de 100.000 millones de dólares —una de las mayores en la historia del estado— para convertirlo en el mayor campus de inteligencia artificial y energía limpia de Estados Unidos.
El proyecto prevé 8.000 empleos en construcción, 600 puestos permanentes y gigavatios de nueva generación. Lo que aún queda por concretar es cómo se articulará este modelo y qué significará para las comunidades del entorno.
De instalación nuclear a hub de innovación
Durante años, el emplazamiento de Paducah fue una pieza clave del programa nuclear estadounidense: allí operó una de las grandes plantas de enriquecimiento de uranio del Departamento de Energía (DOE). Cuando esa actividad cesó, el terreno quedó en suspenso, valioso por su infraestructura pero sin un destino definido.
La iniciativa American Energy Hubs del DOE busca resolver precisamente esa situación. Su objetivo es transformar antiguos emplazamientos federales en motores de producción energética, fabricación avanzada e innovación tecnológica. No es una idea nueva: ya se ensayó en Portsmouth, Ohio, donde un modelo de colaboración público-privada sirve ahora de referencia.
Paducah da un salto de escala respecto a Portsmouth. El terreno dispone de capacidad de transmisión eléctrica existente, infraestructura hídrica, conectividad de fibra óptica y suelo disponible —una combinación que lo convierte en candidato sólido para grandes centros de datos que demandan energía constante y conexiones robustas.
Una inversión privada sin precedentes en Kentucky
El anuncio del DOE, hecho el 29 de julio de 2026, describe una inversión privada superior a los 100.000 millones de dólares. Es una de las mayores de la historia de Kentucky y refleja el interés del sector tecnológico por infraestructura a gran escala. Brookfield fue seleccionado para desarrollar y operar el campus de centros de datos, con una capacidad prevista de 1,8 GW destinada a inteligencia artificial y computación de alto rendimiento —equivalente a la demanda energética de millones de hogares generada únicamente por el propio campus.
NextEra Energy construirá 2 GW de generación de gas natural y desplegará hasta 2,6 GW de almacenamiento en baterías, además de mejorar la infraestructura de transmisión existente en el área. El consorcio lo completan Big Rivers Electric, Jackson Purchase Energy Cooperative y Paducah Power System, que cubrirán el suministro mayorista, minorista y la coordinación con la comunidad local.
Energía sobrante para la red y facturas más bajas
La capacidad de generación y almacenamiento superará las necesidades del propio campus. El excedente se volcará a la red regional y, según el DOE, podría contribuir a reducir los costes energéticos para hogares y empresas de la zona.
El proyecto se enmarca en el llamado Ratepayer Protection Pledge, impulsado por la administración Trump. La premisa es que expandir la infraestructura energética no tiene por qué traducirse en facturas más altas para los consumidores. Si el excedente llega a la red en las condiciones previstas, ese argumento gana consistencia. Hay, no obstante, un paso pendiente: el acuerdo de suministro eléctrico debe recibir la aprobación de la Comisión de Servicios Públicos de Kentucky, y hasta entonces algunos detalles del modelo tarifario permanecen abiertos.
Empleos, plazos y el horizonte de 2031
El proyecto prevé aproximadamente 8.000 empleos durante la fase de construcción y 600 puestos permanentes una vez que el campus esté operativo. Para una región como el oeste de Kentucky, esas cifras tienen un peso concreto en términos de renta y actividad económica local. La finalización de las obras está prevista para 2031, un plazo ambicioso aunque no inusual en proyectos de esta envergadura.
Las tareas de limpieza medioambiental del antiguo emplazamiento nuclear continuarán en paralelo. El DOE ha señalado que el desarrollo comercial y la restauración del terreno avanzarán de forma simultánea, no secuencial. El proyecto también generará ingresos fiscales adicionales para la comunidad local y el estado, una dimensión que suele resultar determinante para obtener el respaldo político en las fases regulatorias.
¿Un modelo replicable para otros emplazamientos federales?
El DOE presenta Paducah como una demostración de que la colaboración público-privada puede acelerar la inversión en infraestructura estratégica. La iniciativa American Energy Hubs contempla más reconversiones de sitios federales en todo el país, y Paducah aspira a ser la referencia más visible de ese proceso. Legisladores y expertos en política energética siguen el proyecto con atención: combinar seguridad energética, creación de empleo e infraestructura para inteligencia artificial en un único emplazamiento es un enfoque que podría repetirse en otros terrenos federales con características similares.
El éxito, sin embargo, no está garantizado. Las aprobaciones regulatorias pendientes, la ejecución dentro de los plazos previstos y la evolución del mercado de centros de datos determinarán si Paducah se consolida como modelo exportable o queda como una experiencia singular. Lo que ocurra aquí entre ahora y 2031 dirá mucho sobre si este tipo de reconversión puede escalarse a nivel nacional.
